Para abordar cualquier trabajo de Feng Shui es preciso conocer y comprender algunos conceptos. Aquí glosamos algunos de los más importantes.

Chi. 

El Chi es la fuerza que mueve el mundo, que mueve a las personas y a la naturaleza. Todo lo que está vivo está lleno de Chi, pero también las cosas inanimadas tienen Chi. Lo percibimos cuando contemplamos un paisaje o una obra de arte, sabemos que contiene una energía determinada, una fuerza vital, aunque no sea un ser vivo. Es un concepto oriental que no existe en Occidente. Si tuviéramos que establecer un paralelismo simple, podríamos comparar el Chi con la energía, ese elemento intangible, invisible e indestructible que está en continuo movimiento, que se halla en todas partes y que tiene diferentes cualidades. La interrupción de este movimiento es lo que causa problemas, tanto en un organismo humano como en una vivienda o un centro de trabajo.

 

Yin Yang.

 Es otro clásico concepto oriental difícil de asimilar para nosotros. Son las dos caras de la moneda del Chi. Es decir, las dos cualidades primordiales de la energía que nos rodea. Yin describe la energía oscura, débil, que descidende, fría y femenina. Es la energía vital latente en el invierno, antes de que estalle la primavera. Yang se refiere a su contrapartida: luminosa, fuerte, ascendente, caliente y masculina. Todo a nuestro alrededor puede dividirse en yin o yang, aunque casi nada es puramente yin o yang, ambas cualidades suelen mezclarse en distinto grado. Tampoco es posible la existencia de uno sin el otro. La característica más importante del conjunto yin/yang es el movimiento continuo, la permanente transformación.

Kua. 

La palabra Kua en chino significa número —o trigrama— y se refiere a cada una de las ocho direcciones que marca la brújula: las cuatro principales (norte, sur, este y oeste) y las cuatro secundarias (noreste, noroeste, sureste y suroeste) o, más exactamente, a la energía particular que reside en cada una de ellas. Cada persona tiene un Kua propio —un número del 1 al 9 — que deriva de su fecha de nacimiento y cambia en función de si uno es hombre o mujer. Este número le otorga a cada cual una serie de direcciones favorables y otras que debería evitar. Es aconsejable conocer y recordar este número para, por ejemplo, utilizar nuestra dirección más favorable para colocar la cama. Aprende a calcularlo siguiendo este enlace: http://fengshuifacil.com/pagina/salud

Bagua.

La palabra Bagua significa “ocho kuas” (o guas) y es una especie de mapa donde se establecen las ocho direcciones que marca la brújula y el tipo de energía que brota en cada una de ellas. Suele representarse como una figura octogonal con el Sur en la parte más alta, al contrario de lo que establece la convención occidental. Cada una de las ocho partes que componen el Bagua contiene información que nos ayuda a conocer el tipo de energía presente en cada lugar. Aplicando un mapa Bagua sobre el plano de nuestra casa sabremos qué energías residen en cada una de las habitaciones, cómo favorecer las que nos resultan propicias y cómo menguar la fuerza de las que nos perjudican.

Estrellas voladoras.

La poética expresión “estrellas voladoras” o Fei Hsing alude a las energías en perpetuo movimiento que recorren nuestra casa en un período determinado de tiempo, de ahí que se les añada el apelativo de “voladoras”, porque “vuelan” a través del tiempo. Descubrir cómo son estas energías nos dará las claves para combatir a las más funestas y mimar a las positivas, armonizando la energía de nuestro hogar hasta lograr el equilibrio perfecto, aunque siempre deberemos tener en cuenta que permanentemente se producen nuevos cambios, así que habrá que estar atentos a los más delicados.

A lo largo de nuestro trabajo Feng Shui vamos a trabajar con distintas herramientas. Las más básicas serán una brújula, cierta habilidad para dibujar planos, un ojo atento y el conocimiento de los cinco elementos que describe la tradición china para armonizar con ellos la energía de nuestro hogar.

Elementos y energías

Los antiguos sabios chinos pasaron horas, meses, años… siglos en realidad, observando los interminables ciclos de la naturaleza. De esa observación paciente surgieron las teorías que explican qué energías mueven el mundo y a qué leyes responden. A través del Feng Shui aprenderás a conocerlas, a dominarlas y a ponerlas a trabajar a tu favor. Detectar dónde está y cómo se comporta cada una de las cinco energías de la naturaleza —madera, fuego, tierra, metal y agua— es la clave para analizar tu entorno y detectar posibles problemas, así como la llave que te aportará la solución más adecuada. Para acertar en la solución a los problemas energéticos de tu entorno deberás memorizar cuáles son las relaciones entre los elementos, cuándo están en armonía y cuándo bloquean la energía de tu hogar.

El mundo de los símbolos

Los símbolos constituyen un lenguaje universal que se dirige directamente al alma de las personas. Aunque algunas imágenes, formas o colores no nos digan demasiado a nivel consciente, tienen un enorme poder de evocación para nuestro espíritu. Existen una serie de símbolos universales y otros que cambian según el ámbito cultural en el que nos movamos. Rodeándonos de los símbolos propicios —procuraremos utilizar solamente los símbolos de carácter universal o los que se insertan en la cultura propia— estaremos ayudando a nuestra mente a focalizar nuestros objetivos y a darnos la fuerza precisa para alcanzarlos.