Archive for agosto, 2010

Minimalismo decorativo y Feng Shui


2010
08.13

 

   Los aficionados al interiorismo habrán comprobado cómo últimamente el minimalismo se va imponiendo como opción predominante en el mundo de la decoración. Algunos lo defienden por la tranquilidad que teóricamente podrían aportar sus líneas depuradas frente a otras tendencias más “barrocas”, otros consideran que este estilo (pocos muebles, líneas rectas, casi ausencia de color y de elementos ornamentales o superfluos) resulta más práctico con el ajetreo de la vida diaria actual, porque optar por no acumular objetos innecesarios nos permite mantener en buen estado la vivienda con un esfuerzo mínimo.

   Sea cual sea la razón, lo cierto es que la mayoría de las personas jóvenes que se independizan ahora eligen este estilo a la hora de decorar su primera casa y decoradores y arquitectos de prestigio ofrecen en las revistas sus mejores trabajos realizados también siguiendo la corriente minimalista.

   Personalmente creo que no es más que una moda (recurrente, por cierto) que pone de manifiesto, además, una flagrante falta de creatividad por parte de los creadores de las piezas (todas las casas se parecen) y poco espíritu rompedor por parte de quienes lo eligen para su casa (¿te gusta que tu casa sea idéntica a la del vecino?).

   Mi teoría de la decoración habla de un arte que expresa la personalidad de la persona que habita un espacio. Me gusta que al entrar en una casa uno perciba en cada detalle cómo es su dueño, qué le gusta, qué hace en su tiempo libre, si es atrevido o clásico, si prefiere cocinar a leer, si es amante del arte o del deporte, de la naturaleza o de lo urbano… lo que sea.

   Es algo que generalmente se pierde cuando uno elige el minimalismo, aunque quizá lo que ocurra es que este tipo de interiorismo refleje la personalidad de personas clónicas y frías, quién sabe. Siempre hay excepciones, por supuesto, y siempre resulta injusto generalizar, pero al menos grosso modo parece ser así.

   Por eso muchas personas preguntan si el minimalismo en decoración es compatible con la práctica del Feng Shui porque muchas veces asociamos este arte milenario con los objetos y la estética china. La respuesta es sí, aunque con alguna dificultad. Veamos por qué.

   El Feng Shui se basa en armonizar la energía de un espacio. No es necesario recurrir a ninguna imagen china ni a ningún personaje de la mitología china. Se consigue a través de los cinco elementos de la tradición china (fuego, tierra, metal, agua y madera) y éstos se representan básicamente a través del color, el material y la forma de los objetos que conforman una casa.

   Por eso resulta factible organizar las energías de una casa minimalista a través del Feng Shui siempre que podamos “jugar” con colores, materiales o formas. Y eso se hace un poco más difícil si seguimos de forma estricta este estilo decorativo en el que predominan de forma contundente las líneas rectas, el blanco y el negro. Se puede hacer, pero exigirá un extra de imaginación.

   Si te gusta el minimalismo y estás abierto a introducir algunos colores, algunas formas más flexibles y cierta variedad de materiales en la decoración de tu casa, el Feng Shui te brindará toda su ayuda sin ningún problema.

Color, decoración y Feng Shui


2010
08.03

   El color es uno de los aspectos que con más profundidad se estudia en el ámbito de la decoración de interiores. No es raro, porque las paredes son superficies muy grandes y dominantes, que nos envuelven, y pintarlas de un color inadecuado podría tener repercusiones muy notables a nivel estético y psicológico. Dependiendo del color de una habitación habrá más o menos luz, más o menos sensación de amplitud, los techos parecerán más o menos bajos y psicológicamente nos sentiremos distintos en una estancia de paredes rojas, blancas o negras.

   Algo parecido dice el Feng Shui. En la práctica del Feng Shui la teoría de los cinco elementos tiene una gran importancia. Y en ella el color es un aspecto fundamental.

   La teoría de los cinco elementos describe las distintas cualidades de la energía Chi y para reconocerlas mejor se les da nombre de elementos conocidos en la naturaleza con los que comparten características: fuego, tierra, metal, agua y madera. Es casi una forma poética, metafórica, por analogía, de darles nombre.

   Los colores se identifican también con estos elementos, dependiendo de sus características y de cómo nos hacen sentir. Veamos los más básicos.

   Blanco: es un color neutral, que en el Feng Shui representa la energía del metal y la forma circular o espiral, porque es una energía que gira. Perfecto para promover la concentración y el análisis, por eso se utiliza en los laboratorios. Culturalmente se ha asociado a la pureza, la limpieza y la infancia. En decoración resulta demasiado neutral, casi sin personalidad.

   Amarillo: dependiendo de su fuerza será tierra o fuego. En su matiz más brillante representa la energía del fuego y, como tal, es el que más luz aporta a una habitación y por eso tiene un efecto psicológico estimulante. Más templado será tierra. Como tierra, es una energía aposentada y firme, de forma cuadrada, perfecta para sentirse “con los pies en la tierra“.

   Naranja: es una mezcla de amarillo y rojo, los colores del fuego y comparte con ellos sus características. Resulta vivificante y activador. Se dice que favorece la digestión y es perfecto para elevar el ánimo cuando estamos decaídos.

   Rojo: es el fuego en estado puro. Culturalmente ha simbolizado la guerra, la sangre, la revolución, la violencia y también la pasión sexual. Estimula la mente y nos viene bien cuando necesitamos dar un giro a nuestra vida. Pero, ojo, puede provocar agresividad. Es una energía que estalla, llenándolo todo.

   Violeta: este color mezcla dos contrarios, azul y rojo, por lo que en el Feng Shui es un tono contradictorio que se crea a partir del fuego y el agua y por eso ha simbolizado siempre lo misterioso, lo oculto. Culturalmente se lo relaciona con la muerte y la iglesia. Psicológicamente, una habitación violeta invita a la calma y la pasividad. Será bueno, pues, para personas muy nerviosas. Si domina el azul se considerará agua; si prevalece el rojo será fuego.

   Azul: el color del mar y del cielo, proporciona altas dosis de tranquilidad. En el Feng Shui representa el agua y, por tanto, la capacidad de fluir y de adaptarse a las circunstancias. Es una energía ondulante. Psicológicamente, si elegimos un tono oscuro favorecemos la concentración, pero también cierta inclinación a la tristeza. Los tonos claros son luminosos, alegres y muy adecuados para los niños.

   Verde: el color de la naturaleza exuberante, del crecimiento, de la vida. Lo utilizan los médicos porque se cree que ayuda a la curación. Es tranquilizante y capaz de equilibrar las situaciones complicadas. En el Feng Shui representa la energía de la madera, sobre todo cuando es joven y crece y se expande. Es una energía que se mueve en vertical, siempre hacia arriba. Simboliza la fertilidad, la salud, la capacidad de renacer. Culturalmente se ha asociado con la esperanza. Tiene un efecto sedante.

   Negro: es un color elegante, pero difícil. En decoración se utiliza en dosis mínimas para aportar un toque diferente, pero psicológicamente puede empujar hacia la tristeza porque hace más oscuros los ambientes y en cualquier caso resulta demasiado solemne. En el Feng Shui representa la energía del agua, más como el agua de un pozo (oscura y misteriosa) que el de un riachuelo o el mar.