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Interiores “atiborrados”


2010
09.21

Aunque personalmente me encantan las casas victorianas y sus interiores, llenos de objetos inspiradores, cuadros, libros, papeles pintados, lámparas de cristal, alfombras, techos con molduras y toda clase de muebles, adornos y accesorios, la verdad es que desde el punto de vista del Feng Shui el estilo “atiborrado” es el otro extremo del minimalismo feroz. Y como todos los extremos, se considera poco equilibrado.

Muchos de nosotros tendemos de forma exagerada a la acumulación de cosas. Incluso cosas que no nos gustan y que conservamos y exhibimos en casa porque nos la regaló no sé quién. Si consideramos nuestra casa como un santuario deberemos rodearnos únicamente de objetos, muebles y obras de arte que nos gusten, que nos traigan recuerdos positivos y excelente energía.

Uno de los conceptos del Feng Shui más importantes es el tai-chi, la esfera que contiene en su interior la dosis exacta de energía yin y energía yang en perfecto equilibrio y en continuo movimiento. Es algo de deberíamos intentar reproducir en el interior de nuestro hogar (también en el jardín y en la oficina). Combinar con armonía la luz y la sombra, los espacios llenos y los vacíos, el sonido y el silencio, los colores brillantes y los tenues, las superficies duras y las suaves… creando un equilibrio que imite a la naturaleza.

Los interiores “atiborrados” tienen poca energía yang porque ésta apenas puede circular, los colores demasiado oscuros y la escasez de luz y de vía libre para la circulación provocan muchos estancamientos de la energía, que acaba por deteriorarse, convirtiéndose fácilmente en negativa. En ellos, además, suele acumularse el polvo porque son lugares difíciles de mantener limpios por la enorme cantidad de cosas que hay.

Se impone pues un cambio de perspectiva. Al menos como prueba, a ver si mejora nuestra vida después de introducir ciertos cambios. Despejemos el espacio, eliminemos las cosas inservibles, viejas, rotas o feas. Abramos las cortinas y las ventanas, dejemos que el aire de la mañana entre cada día en casa y con él la luz y la energía nueva (si procede del Este, mejor). Si las paredes resultan demasiado oscuras, será bueno pintar para renovar la energía, así como imponer el orden, la higiene y cierta sensación de equilibrio y armonía en la disposición de los muebles y los objetos.

Aunque no sea necesario transformar nuestra casa es un paisaje minimalista, sí será bueno encontrar un punto medio entre el atiborramiento total y el puro vacío blanco. En ese punto de equilibrio es donde se crea y se acumula la mejor energía.