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El ritual del Dios de la Cocina


2011
01.22

   Aunque nosotros ya hemos dejado atrás el período navideño, los chinos se están preparando ahora para recibir el Año Nuevo el próximo 3 de febrero. Es la fecha más importante del año para millones de personas y viene precedida por un montón de rituales que sirven para empezar el nuevo año con “el pie derecho”, como se suele decir.

Amy Michelena   Una de las ceremonias más arraigadas entre los chinos es el altar del Dios de la Cocina (Tsao Chun o Zao Jun). A la mayoría de los occidentales nos resulta exótico y extraño, pero hago un resumen por si alguien se anima.

   Tsao Chun es una deidad benévola taoísta (se le representa rodeado de niños) que los chinos colocan en sus casas cerca del fuego de la cocina o de una chimenea para que proteja a la familia de accidentes, desastres o cualquier tipo de mala suerte. La imagen que se coloca debe ser de papel y se instala en un pequeño altar. Ojo, la imagen no debe colocarse frente a un cuarto de baño ni debajo de ventanas o vigas en el techo.

   Varios días antes del Año Nuevo —este año corresponde hacerlo el 27 de enero— se le hacen ofrendas a este dios. En el pequeño altar (puede ser algo muy sencillo) se colocan dos velas rojas, tres barritas de incienso y ocho pedazos de nien gao, un típico pastel dulce pegajoso hecho con arroz. A falta de este pastel, podemos utilizar algún sabroso dulce de nuestra región.

   El 27 de enero hay que encender las dos velas y las tres barras de incienso. Se recomienda hacer el ritual caída la noche. Uniendo las palmas de las manos se formulan los deseos de amor, prosperidad, salud y suerte para el año venidero. Se acostumbra entonces a untar en la boca de Tsao Chun un poco de nien gao para endulzar sus palabras. Después de hacer esto, se toma la imagen del Dios de la Cocina y se quema (cuidado de no provocar un accidente).

   Simbólicamente, Tsao Chun se eleva al cielo en forma de humo y ceniza y ofrece al dios supremo de los taoístas, el Emperador de Jade, un informe sobre nosotros. Si el informe es favorable (para eso hemos endulzado su boca), el próximo año tendremos al dios supremo de nuestra parte. La víspera del Año Nuevo —es decir, el 2 de febrero— ya puedes volver a colocar una imagen nueva del Dios de la Cocina en su lugar, donde permanecerá hasta el año que viene. 

   Ah, si decides tener una imagen del Dios de la Cocina en tu casa, debes saber que la tradición pide para él respeto y por eso no se debe jurar en su presencia. Cortar cebollas también se considera una falta de respeto, al igual que cantar, llorar o besarse en su presencia.