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¿Aprovechar lo bueno o evitar lo malo?


2011
06.26

   En la práctica del Feng Shui es habitual recibir consejos que nos recomiendan aprovechar nuestras mejores energías y otros que nos indican cómo evitar las influencias negativas. Muchas veces, en la vida real, es imposible hacer las dos cosas (por cuestiones de espacio, ubicación de muebles, orientación o forma de la casa), así que nos preguntamos qué es preferible: ¿aprovechar lo bueno o limitarnos a evitar lo malo?

   Lo ideal sería poder analizar cada casa, una por una, y a cada uno de sus habitantes para poder ofrecer una respuesta óptima y personalizada para cada persona. Pero en el espacio limitado de un Blog estamos obligados a generalizar. Así que mi recomendación es que primero evitemos lo negativo y después, si se puede, aprovechemos lo positivo.

   Voy a poner un ejemplo comparando el Feng  Shui con la alimentación. Imaginemos que eres alérgico al marisco (por ejemplo) y el médico te recomienda que evites comer este tipo de alimentos por las consecuencias negativas para tu salud que podrían tener. Pero al mismo tiempo te aconseja que comas mucha fruta, porque necesitas vitaminas. Es evidente que lo ideal sería hacer las dos cosas y seguir estrictamente los dos consejos: evitar el marisco y aprovechar las vitaminas de la fruta. Porque si te limitas a seguir uno sólo de los consejos te quedas a medias. Y en ese caso ¿qué es preferible? ¿evitar lo negativo o aprovechar lo positivo? Está claro que lo más importante es primero evitar lo negativo. Si sigues comiendo marisco te enfermarás, aunque al mismo tiempo estés comiendo mucha fruta. En cambio, si dejas de comer marisco evitarás la enfermedad, aunque tu salud no será óptima si no comes fruta.

   Es sólo un símil, pero creo que sirve para ilustrar cuáles pueden ser las consecuencias de seguir un consejo y no el otro. En el Feng Shui primero debemos localizar los “puntos negros” energéticos de nuestra casa. Suelen ser las “flechas envenenadas” que nos apuntan directamente mientras dormimos, comemos o trabajamos; las fugas de agua; los desperfectos o cosas rotas que nos rodean; los símbolos, colores o formas que nos resultan agresivas o desagradables; los focos de suciedad, amontonamiento y trastos viejos, inútiles o rotos; los rincones oscuros; los pasillos excesivamente largos; los techos inclinados; las escaleras demasiado empinadas;  la falta de luz y de ventilación…

   Fijémonos en la sala de estar de la imagen que ilustra este Post. Sin duda es una estancia agradable y bien decorada. Resulta atractiva y acogedora. Pero… ¿no es demasiado grande, alto y pesado el armario? ¿No están recibiendo las personas que se sientan en ese sofá la energía negativa que emite esa forma puntiaguda del techo? ¿No contribuye la barandilla de la escalera a producir más energía negativa? En Feng Shui debemos fijarnos en todos los detalles, aunque a primera vista una habitación nos parezca agradable y llena de luz y armonía. 

   Aunque no sea la tarea más ilusionante, es preciso empezar por solucionar todos esos problemas energéticos que detectamos a nuestro alrededor.  Busquemos también cuáles son nuestras direcciones favorables y desfavorables para saber si nuestra cama, el sofá y nuestro escritorio están correctamente colocados.

   Si solamente hiciéramos esto, solucionar todo lo que está mal en nuestra casa o lugar de trabajo, ya tendríamos una magnífica respuesta, porque dejaríamos de estar expuestos a la constante influencia de la energía negativa que ahora mismo nos ataca día tras día sin que apenas nos demos cuenta.

   Luego, por supuesto, sería perfecto atender al aprovechamiento de nuestras mejores direcciones, colores más afines, formas adecuadas, y cualquier elemento que nos ayude a mejorar la energía que nos rodea.

   Al nivel más avanzado, podríamos encargar un estudio personalizado de Feng Shui a un profesional para que determinara exactamente el mapa de las “estrellas voladoras” de nuestra casa, porque ahí se encuentra la clave de la mayoría de los problemas que podamos tener (o al menos de los más graves). Pero eso es trabajo para un experto que sólo puede hacerse a nivel individual. Y no resulta barato.