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Los cinco elementos y el cuerpo


2011
07.31

Como bien sabes, en la tradición china todo está organizado a partir de cinco elementos fundamentales: tierra, metal, agua, madera y fuego. Es un conocimiento que aplicamos a la hora de practicar el Feng Shui, pero también es algo que se expresa en todos los ámbitos, como la salud. Encontrar el adecuado equilibrio entre todos ellos es fundamental.

Hoy quiero hablar de ello, aunque sea brevemente, porque el tema es prácticamente infinito y más adecuado para tratarlo con especialistas en medicina tradicional china. Pese a ello, te ofrezco unas cuantas pinceladas que pueden darte pistas interesantes si padeces algún problema físico o espiritual.

Y es que la medicina china no distingue entre el cuerpo y el alma. Mucho más cerca de la naturaleza humana que la medicina occidental, en Oriente el médico contempla a la persona como lo que es, una mezcla indivisible de órganos físicos y de emociones.

Cada órgano del cuerpo está regido por una de las cinco energías elementales.

  • El hígado se encarga de almacenar la sangre y regula la circulación de ésta, pero también de la energía vital. Se dice que el hígado sale al exterior del cuerpo a través de los ojos. Este órgano pertenece al elemento Madera y le haremos daño si nos dejamos arrastrar por la ira, la rabia y la agresividad. Los problemas en el hígado nos causarán migrañas, mareos y confusión mental. En un estado más grave puede provocar piedras en la vesícula, órgano con el que está relacionado. Hay personas incapaces de mostrar esa ira o esa rabia, pero lo hacen de forma más sutil, a través de la ironía, el sarcasmo o el cinismo. Habitualmente tanto la ira como la ironía causan sentimientos de venganza, resentimiento y culpabilidad. Protegeremos nuestro hígado siendo amables y bondadosos, alimentando el deseo de crecer y superarnos. Cuando el hígado goza de una energía bien equilibrada, esto favorece la buena vista y la imaginación, así como la iniciativa y el espíritu de emprendedor.
  • El corazón distribuye la sangre por todo el organismo y sale al exterior a través de la lengua. Pertenece al elemento Fuego y está relacionado con el intestino delgado. Lo que daña el corazón es la agitación mental, el humor cambiante, mientras que la serenidad y la generosidad lo protegen, así como el deseo genuino de dar y recibir amor. Un corazón herido desemboca en nerviosismo, insomnio, alteraciones del ritmo cardíaco y sobreexcitación. A través de la lengua, surgen dificultades en la comunicación. En cambio, un corazón sano emocionalmente configura personas comunicativas, de ideas claras y comprensivas, capaces de expresar sus sentimientos.
  • El bazo-páncreas controla el tejido muscular y regula la energía vital. Está relacionado con la glándula del timo y pertenece al elemento Tierra. Se dice que la emoción que le perjudica es la preocupación, especialmente la fijación constante en un problema determinado, llegando a la obsesión; mientras que lo protegen la compasión y la empatía. Las consecuencias de un bazo-páncreas dañado se traducen en intolerancia, aislamiento y rechazo a las relaciones; físicamente se pueden ver fatiga, letargo, malas digestiones y dolores abdominales. El correcto equilibrio energético en este órgano genera personas capaces de desarrollar su intelecto a través de la crítica constructiva, el análisis, la memoria y el pensamiento lógico.
  • Los pulmones pertenecen al elemento Metal y controlan la piel, la respiración y el tránsito del agua por el cuerpo. Emergen al exterior a través de la nariz y está relacionado con el intestino grueso, que absorbe lo puro y se deshace de todo lo impuro. La ansiedad, la tristeza y la melancolía dañan los pulmones, así como el sufrimiento, el pesimismo y la soledad. La ansiedad produce una respiración superficial y entrecortada. En los pulmones se aloja el instinto, que nos indica lo que es bueno o aquello que debemos rechazar, aun sin saber por qué. Unos pulmones con la energía equilibrada producen personas dignas y honradas, ecuánimes, son un sólido sentido del deber.
  • Los riñones tienen funciones clave como el control de la reproducción, el crecimiento, el desarrollo y la producción de médula ósea, tejido óseo y sangre. Pertenecen al elemento Agua. Salen al exterior a través de los oídos y están relacionados con las glándulas suprarrenales. La emoción que los debilita es el miedo. Muchas veces ni siquiera somos conscientes de él. El apego irracional a las cosas materiales, el afán por impedir los cambios, el inmovilismo y la exigencia neurótica de cosas pueden indicar un miedo tremendo a la pérdida de la seguridad. Unos riñones desequilibrados generan pesadez en las piernas, timidez, miedos, desconfianza, falta de deseo sexual. En cambio, riñones bien equilibrados producen personas que confían en el futuro y en sus propias capacidades, que no se dejan arrastrar por el miedo irracional (a cosas imaginarias), con fuerza de voluntad y con deseos de salir adelante.