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Una breve ausencia y una meditación


2012
08.01

   Hola de nuevo, amig@ del Feng Shui! Como has visto, en los últimos meses he estado un poco ausente del Blog, porque sencillamente mis días sólo tienen 24 horas y no me alcanzan para atenderlo todo. Lo siento, porque sé que has estado echando de menos estos artículos sobre Feng Shui y crecimiento personal.

   La explicación es que en abril me lancé a la aventura de montar un pequeño negocio aquí, en mi ciudad, y me ha llevado más tiempo, energía y esfuerzo del que había calculado. Pero creo que la tienda (es un comercio de regalos y complementos) ya está en marcha y puedo empezar a sacar un poquito de tiempo para mis otros intereses.

   Así que hoy te traigo una meditación que he encontrado en un libro de Linda Howe y que creo que puede resultarte interesante. El libro (Cómo leer los registros akashicos) trata sobre la memoria del alma y, entre otras cuestiones espirituales, ofrece prácticas de meditación muy buenas. A continuación te la explico para que puedas ponerla en práctica cuando sientas que te invaden malas energías, cansancio, sensación de agobio o cosas por el estilo. Esta meditación se llama “El Pilar de Luz”:

   Siéntate con las plantas de los pues apoyadas en el suelo y con la espalda recta apoyada en el respaldo de la silla.

   Toma conciencia de tu propio cuerpo y del lugar en el que te encuentras.

    Frótate las manos y empieza a atraer energía desde el centro de la Tierra, imagina que va ascendiendo desde el núcleo del planeta y sube a través de tus pies para recorrer todo tu cuerpo como una corriente de energía hasta llegar al interior del cráneo, donde ejerce un poco de presión al chocar con tu cabeza.

   Sigue frotándote las manos hasta sentirlas energetizadas y calientes. En ese momento haremos una limpieza del aura, el campo energético que rodea nuestro cuerpo. Lo haremos cepillando simbólicamente con las manos todo el cuerpo, visualizando cómo se desprenden las vibraciones negativas que tenemos adheridas a la piel y también aquellas que flotan alrededor de nuestra aura.

   Envía esta energía negativa de vuelta a la Tierra, donde será procesada. Cuando termines esta limpieza del aura, apoya cómodamente las manos con las palmas hacia arriba sobre el regazo o sobre los brazos de la silla.

   Ahora debes tomar conciencia de una infinita, poderosa y amorosa fuente de luz que está siempre ahí, flotando en un punto situado a 45 centímetros por encima de tu cabeza. A medida que pienses en ella y la visualices, la luz se hará más intensa, hasta que empieza a desprender una especie de fina lluvia de gotitas de luz que va bañando tu cuerpo, por delante, por detrás y por ambos lados.

   Esta lluvia de luz pura limpiará todo resto de negatividad que haya podido quedar en ti.

   A medida que la luz va cayendo sobre todos los miembros de tu cuerpo, se acumula alrededor de tus pies y por debajo de éstos, creando una plataforma de energía positiva que te sostiene, y tú sientes cómo esa luz poderosa e infinita te da su apoyo.

   Después la luz empieza a llenar tu campo de energía, una especie de esfera de protección que se extiende a tu alrededor, a unos 45 centímetros de tu piel en todas direcciones. La luz llena ese espacio, subiendo desde los pies y los tobillos, las piernas y las rodillas, los muslos y caderas… hasta alcanzar todo tu cuerpo, hasta los hombros y la cabeza. Cuando tu campo de energía está completamente lleno de esta luz te sientes rodeado de protección, de energía positiva.

   Durante unos segundos no hagas nada, simplemente deja que esta luz poderosa haga su trabajo, llenándote de positividad, de salud, de energía y de alegría.

   Gracias a sus propiedades magnéticas, esta luz sacará de ti todo lo negativo, la enfermedad, el dolor, el rencor, la culpa, al angustia, el temor… todos los sentimientos y sensaciones negativas saldrán de ti y serán absorbidas por la luz. Todo aquello que ahora mismo está obstaculizando tu desarrollo y tus capacidades desaparecerá. Una grata sensación de paz te inunda.

   Y después, gracias a la naturaleza radiante de la luz, ella misma se irradiará dentro de ti llenado todo tu cuerpo, tu alma y tu mente. La luz te aporta de este modo todo lo que estás necesitando. Si necesitas paz, sentirás paz; si necesitas valor, obtendrás valor; si necesitas amor, te sentirás amad@…

   Abre tu mente y disfruta de este proceso. Contempla cómo estás obteniendo lo que necesitas después de haberte liberado de todo lo que te estorba. Tómate unos segundos para ello.

   Finalmente, sentirás que estás en un estado de equilibrio y de paz. Vuelve ahora a tener conciencia de tu propio cuerpo y del lugar en el que estás.