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Un símbolo de calma


2014
10.25

   Siguiendo las directrices del Feng Shui seremos capaces de ordenar las energías invisibles que nos rodean para crear un ambiente favorable a todos nuestros intereses. Muchas veces el problema es que el carácter de las personas que conviven en el mismo entorno contribuye a crear precisamente todo lo contrario: rivalidad, celos, conflictos y enfrentamientos de todo tipo. Esto impide, por un lado, que reine la paz en nuestra casa y, por otro, que a la larga resulte imposible o muy difícil alcanzar cualquier objetivo que nos propongamos porque día tras día estamos respirando una atmósfera cargada de negatividad.

 Obviamente, lo más importante a la hora de combatir esta situación es ser conscientes de nuestros defectos e intentar mejorar a nivel personal. Aceptar las críticas con espíritu abierto y hacer un autoanálisis de nuestra parte más oscura nos ayudará a pulir aquellos aspectos de nuestra personalidad que nos resultan más problemáticos. Controlar el propio genio, aprender a relajarse y tomarse la vida con cierta dosis de filosofía son buenos consejos para mejorar la energía de nuestro hogar.

Pero este camino es difícil y largo. Nadie es capaz de cambiar su forma de comportarse de un día para otro, se trata más bien de un proceso laborioso, muy consciente y que requiere compromiso, constancia y un gran deseo de ser una persona mejor.

Por eso el Feng Shui dispone de algunas “herramientas” que pueden ayudarnos de un modo sutil a “limpiar” la atmósfera de nuestra casa cuando está cargada de energías de rivalidad o competencia, algo bastante común entre hermanos e incluso entre padres e hijos o entre cónyuges.

El consejo del Feng Shui es colocar esferas de cristal como símbolos capaces de relajar el ambiente cuando se producen esas tensiones. Pueden ser esferas de cuarzo pulido o de vidrio. El cuarzo es una piedra semipreciosa que emite vibraciones relajantes de forma natural. La superficie de estas piezas debe ser suave. El tamaño es irrelevante y si las deseamos coloreadas, serán perfectas en azul, verde, lavanda y amarillo. Lo ideal sería colocar seis esferas —el 6 se asocia en la tradición china a la energía calmante procedente del cielo— a la vista en el salón o en la entrada de la casa, sobre una mesa o en una estantería, donde puedan contemplarlas todos los habitantes de la vivienda.