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Paso 4: cómo interpretar el Bagua


2015
05.31

   Como sabemos, el Bagua (Pakua en algunos textos) es un método para trabajar con las energías de nuestra casa. Lo que hace es identificarlas y situarlas en un lugar determinado, describiendo sus características. En su versión china tradicional se trata de una figura octogonal con 8 áreas idénticas que representan cada una de las orientaciones de la brújula (Norte, Sur, Este, Oeste, Noreste, Noroeste, Sureste y Suroeste). Esta representación tradicional china nos resulta muy abstracta a los occidentales, porque su mensaje principal está definido por los ideogramas del I Ching, así que para hacer Feng Shui es preferible simplificarla en términos mucho más comprensibles para nosotros.

   Para trabajar con este método, yo prefiero hacerlo más sencillo, transformarlo en una cuadrícula (mucho más fácil de aplicar a las formas típicas de una vivienda) y describir con precisión todas las características que definen a cada una de sus orientaciones. Recordemos la figura que vimos en el Post anterior.  En esencia, viene a decir lo mismo que el Bagua tradicional, pero de forma mucho más clara.

Aquí encontraremos cada una de las 8 orientaciones de la brújula más el centro. Simbólicamente, cada cuadrante representa la energía que mueve una de las áreas de nuestra vida, desde la economía hasta la salud, pasando por las relaciones, etc. Prácticamente todos los aspectos importantes de nuestra vida están representados aquí. Paralelamente, cada una de estas áreas tiene una energía característica, que definimos en función del elemento predominante: fuego, tierra, metal, agua o madera. Además, existen infinidad de correspondencias, como un número, una nota musical, un miembro de la familia, un color, una forma, un material… aquí sólo colocamos los más importantes.

Ahora viene la tarea de aplicar este ‘mapa’ Bagua a nuestra propia casa. En el Post de la semana pasada definimos las 8 áreas del Bagua sobre el plano de la casa, adjudicándole a cada una de ellas la orientación de la brújula correspondiente. Ahora no tenemos más que insertar las características energéticas de cada una de estas áreas a los cuadrantes de nuestra casa. Veamos como lo hacemos en el plano de la vivienda del ejemplo.

   Como vemos, las 8 áreas de la casa (además del centro, que hemos dejado sin definir) contienen un tipo determinado de energía que alimenta un área concreta de nuestra vida y que a su vez se ve favorecida por toda una serie de elementos, como son colores, formas, materiales y objetos. La idea es aportar estos elementos al área donde más nos favorecen. Por ejemplo, si en casa tienes un bonito candelabro con unas velas rojas, lo ideal será que lo coloques en el área Sur de la vivienda. Porque estaremos alimentando con el candelabro, las velas y el color rojo la energía de Fuego que se asienta en el Sur. Debes buscar con la brújula qué habitación hay allí y colocar en esa orientación el candelabro.

   Si nos fijamos en el ejemplo, nos daremos cuenta de que ninguna de las habitaciones coincide exactamente con una de las áreas del Bagua, de forma que hay estancias que corresponden a dos áreas diferentes, mientras otras comparten área con la habitación de al lado. Por ejemplo, el dormitorio 2 tiene una parte en el Noroeste y otra en el Oeste. Ambas son zonas donde impera la energía del Metal, así que no habría mayores problemas. El dormitorio 1 sí tiene una configuración más complicada, porque en parte corresponde a la energía de Agua (Norte) y en parte a la de Tierra (centro). Combinar ambas es realmente complicado. Esta no es una ciencia exacta, pero deberemos adecuar lo más precisamente posible las áreas energéticas al lugar que ocupan.

   Este sería un primer paso para ordenar las energías de la casa. Pero en el Feng Shui no hay nada fácil ni rápido, así que no será lo último. Ni mucho menos. Sólo es una forma de empezar a familiarizarnos con el concepto de las energías y el tipo de cosas que les favorecen.