Color, decoración y Feng Shui

2010
08.03

   El color es uno de los aspectos que con más profundidad se estudia en el ámbito de la decoración de interiores. No es raro, porque las paredes son superficies muy grandes y dominantes, que nos envuelven, y pintarlas de un color inadecuado podría tener repercusiones muy notables a nivel estético y psicológico. Dependiendo del color de una habitación habrá más o menos luz, más o menos sensación de amplitud, los techos parecerán más o menos bajos y psicológicamente nos sentiremos distintos en una estancia de paredes rojas, blancas o negras.

   Algo parecido dice el Feng Shui. En la práctica del Feng Shui la teoría de los cinco elementos tiene una gran importancia. Y en ella el color es un aspecto fundamental.

   La teoría de los cinco elementos describe las distintas cualidades de la energía Chi y para reconocerlas mejor se les da nombre de elementos conocidos en la naturaleza con los que comparten características: fuego, tierra, metal, agua y madera. Es casi una forma poética, metafórica, por analogía, de darles nombre.

   Los colores se identifican también con estos elementos, dependiendo de sus características y de cómo nos hacen sentir. Veamos los más básicos.

   Blanco: es un color neutral, que en el Feng Shui representa la energía del metal y la forma circular o espiral, porque es una energía que gira. Perfecto para promover la concentración y el análisis, por eso se utiliza en los laboratorios. Culturalmente se ha asociado a la pureza, la limpieza y la infancia. En decoración resulta demasiado neutral, casi sin personalidad.

   Amarillo: dependiendo de su fuerza será tierra o fuego. En su matiz más brillante representa la energía del fuego y, como tal, es el que más luz aporta a una habitación y por eso tiene un efecto psicológico estimulante. Más templado será tierra. Como tierra, es una energía aposentada y firme, de forma cuadrada, perfecta para sentirse “con los pies en la tierra“.

   Naranja: es una mezcla de amarillo y rojo, los colores del fuego y comparte con ellos sus características. Resulta vivificante y activador. Se dice que favorece la digestión y es perfecto para elevar el ánimo cuando estamos decaídos.

   Rojo: es el fuego en estado puro. Culturalmente ha simbolizado la guerra, la sangre, la revolución, la violencia y también la pasión sexual. Estimula la mente y nos viene bien cuando necesitamos dar un giro a nuestra vida. Pero, ojo, puede provocar agresividad. Es una energía que estalla, llenándolo todo.

   Violeta: este color mezcla dos contrarios, azul y rojo, por lo que en el Feng Shui es un tono contradictorio que se crea a partir del fuego y el agua y por eso ha simbolizado siempre lo misterioso, lo oculto. Culturalmente se lo relaciona con la muerte y la iglesia. Psicológicamente, una habitación violeta invita a la calma y la pasividad. Será bueno, pues, para personas muy nerviosas. Si domina el azul se considerará agua; si prevalece el rojo será fuego.

   Azul: el color del mar y del cielo, proporciona altas dosis de tranquilidad. En el Feng Shui representa el agua y, por tanto, la capacidad de fluir y de adaptarse a las circunstancias. Es una energía ondulante. Psicológicamente, si elegimos un tono oscuro favorecemos la concentración, pero también cierta inclinación a la tristeza. Los tonos claros son luminosos, alegres y muy adecuados para los niños.

   Verde: el color de la naturaleza exuberante, del crecimiento, de la vida. Lo utilizan los médicos porque se cree que ayuda a la curación. Es tranquilizante y capaz de equilibrar las situaciones complicadas. En el Feng Shui representa la energía de la madera, sobre todo cuando es joven y crece y se expande. Es una energía que se mueve en vertical, siempre hacia arriba. Simboliza la fertilidad, la salud, la capacidad de renacer. Culturalmente se ha asociado con la esperanza. Tiene un efecto sedante.

   Negro: es un color elegante, pero difícil. En decoración se utiliza en dosis mínimas para aportar un toque diferente, pero psicológicamente puede empujar hacia la tristeza porque hace más oscuros los ambientes y en cualquier caso resulta demasiado solemne. En el Feng Shui representa la energía del agua, más como el agua de un pozo (oscura y misteriosa) que el de un riachuelo o el mar.

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