Generando energía positiva

2011
02.23

   Recientemente he recibido algunas consultas  de personas preocupadas por el Feng Shui de su casa porque se registran problemas de salud, de convivencia o económicos. Y todas ellas tienen un denominador común: estas personas están emitiendo fuertes dosis de energía de miedo, de preocupación y de ansiedad. Como me temo que es una situación que se repite, he decidido escribir un post sobre este tema.

   La primera idea que debemos saber sobre este asunto es cómo entra la energía en nuestra casa. Es cierto que todas las casas tienen “atrapada” una determinada energía que se asentó allí el día en que terminó de construirse. Pero con el paso del tiempo la energía se va renovando todos los días. ¿Adivinas quién es el primer y máximo responsable del tipo de energía que se respira en tu casa? Tú.

   Sí, las personas que viven en una casa son las principales generadoras de energía allí. En segundo lugar están los animales domésticos y después, las plantas. Pero fundamentalmente somos nosotros mismos los que fabricamos energía, positiva o negativa.

   De ahí la importancia de controlar nuestro estado de ánimo, nuestro estilo de vida y nuestro desarrollo espiritual. Cuando nos devoran los nervios, la preocupación, el miedo, los celos, el rencor o cualquier otro sentimiento negativo, estaremos llenando nuestra casa de esa pesada energía y esto acabará por afectar a nuestra salud, nuestra economía y, por supuesto, nuestras relaciones.

   Así que mi consejo hoy es éste: cuídate. Cuídate a ti mism@ más que a nadie. Porque eres el principal responsable de la energía que respiras y que respira tu familia. Cuando en tu interior reine la paz, la confianza en que todo va a ir bien, la seguridad de que tu cuerpo está sano y tus seres queridos a salvo, emitirás una poderosa corriente de energía positiva que inundará todos los rincones de tu casa.

   Cuando necesites recargarte de energía positiva puedes acercarte a la naturaleza, especialmente ríos, lagos, bosques o el mar, donde abundan los benéficos iones negativos, que renuevan nuestra energía. Pasa tiempo allí y respira hondo, sin pensar en nada, simplemente disfrutando del paisaje. Todo lo que respires allí te lo llevarás a casa. Acaricia a una mascota, huele las flores, camina a buen ritmo, abraza un árbol, date un baño relajante, lee poesía, canta, baila, pinta… cualquier actividad creativa (aunque te consideres poco talentos@), igual que el contacto con el mundo natural, genera una energía estupenda.

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