Qué energías negativas nos acechan este año?

2016
02.03

Cada año cambian las energías que penetran en nuestra casa a través de eso que los chinos conocen como “estrellas voladoras” o “estrellas volantes”, que no son más que corrientes energéticas que van girando con el tiempo. Las hay de más largo recorrido, como las anuales, que están ahora mismo entrando en acción, desplazando a las que rigieron durante 2015. Las hay más rápidas, como las mensuales, que sólo duran un mes (el tiempo que la Luna tarda en realizar su ciclo completo), y las hay casi instantáneas, que permanecen activas durante un día o un par de horas.

A la hora de proteger nuestra casa y nuestra vida, prestamos especial atención a las energías que tienen más poder, es decir, a las que duran más tiempo (mensuales y anuales). Las del año, particularmente, configurarán la atmósfera que respiraremos en casa durante los próximos doce meses, así que conviene conocerlas y tenerlas en cuenta.

Como es lógico, no todas las energías son iguales. La tradición china las divide en cinco modalidades, que ellos llaman “elementos”: Tierra, Metal, Agua, Madera y Fuego. En total hay ocho tipos de energía diferentes, pero todas ellas pertenecen a alguno de estos cinco elementos. Su propia naturaleza les hace moverse de un modo determinado, por lo que es relativamente sencillo saber dónde están cada una de ellas en todo momento y de qué modo se comportan. Su propia naturaleza es también la que nos permite saber de qué modo actúan sobre nosotros, cómo nos influyen.

De las ocho energías que entran en acción en nuestra casa hay dos a las que debemos vigilar con especial celo: las llamamos 2 y 5, ambas pertenecen al elemento Tierra y se las conoce como “estrellas de la enfermedad”. Es decir, no traen más que problemas. En el Feng Shui es siempre prioritario controlar y minimizar los efectos perjudiciales de las estrellas negativas y después, si hace falta, podemos potenciar las estrellas positivas para aprovechar mejor su benéfica influencia.

Así que hoy vamos a ver dónde estarán durante este año las estrellas más negativas, cómo pueden afectarnos y, sobre todo, cómo detener o suavizar su pésima influencia.

Estrella 5 amarilla: Se considera la energía más negativa que entrará en nuestro hogar y este año se instala en el área del Noreste.  A lo largo de 2016 esta energía negativa afectará con mayor intensidad a las personas nacidas en el signo del Tigre y del Buey (o búfalo). La cura tradicional para restar influencia a las estrellas de Tierra es utilizar el elemento Metal, que las debilita. Así que podemos colocar en el Noreste de la casa adornos metálicos, relojes y aparatos electrónicos, que también tienen energía metálica. El Feng Shui recomienda situar aquí unas campanas de viento de 6 tubos huecos, mejor si están fabricadas con cobre o bronce. Al colocarlas hay que tener en cuenta que no deben colgar sobre nuestra cabeza, así que evitar que queden justo encima de camas, sillas y sofás. La segunda medida importante que debemos adoptar es sacar de esta habitación todos los objetos que emitan energía de Fuego, es decir, los candelabros, las velas, las estufas, el incienso… pero también las fotografías y cuadros que representan personas o animales, los textiles procedentes de material animal, como puede ser la lana, la seda, el cuero y la piel. Y también los objetos que tienen forma triangular. Todo ello representa el elemento Fuego y este año debe estar fuera del Noreste de la casa. Dentro de lo posible, es bueno dejar esta zona lo más inactiva posible, conviene no pasar mucho tiempo aquí. Si en este sector de la casa se encuentra el cuarto de baño, la cocina o un armario o trastero, no hay que preocuparse: allí la energía no tendrá efectos negativos.

Estrella 2 negra: Este año tenemos un problema particular: la estrella 2 de la enfermedad ocupa el centro de la casa, por lo que afectará a todos sus habitantes y a todos sus sectores. Por ello debemos colocar las curas necesarias para restarle fuerza. De nuevo es ésta una energía de elemento Tierra, por lo que debemos eliminar de esta zona de la casa todos los objetos que emiten energía de Fuego, igual que en el Noreste. Y añadiremos objetos metálicos y cosas con los colores que emiten energía metálica: blanco, gris, plateado o dorado. Si tienen formas circulares, espirales o esféricas, mejor que mejor. También aquí es preferible pasar poco tiempo y hacer pocas cosas, es decir, todo lo que implica movimiento, ruido y dinamismo es mejor hacerlo en otro lugar este año, porque si no estaremos activando las energías negativas de la Estrella 2 y eso no nos conviene.

   Las curas de Feng Shui para el año 2016 deben empezar a colocarse a partir de mañana, 4 de febrero, aunque desde esa fecha se puede hacer cualquier día. Mejor si elegimos un día tranquilo, en el que nos sintamos particularmente bien, y soleado a ser posible. Abramos puertas y ventanas para permitir que las viejas energías se vayan y que entren las nuevas. Cuando estén asentadas, ya podemos poner las curas. Como hemos dicho, lo más urgente es minimizar lo malo. Después podremos ocuparnos de lo bueno.

Ritual para el Año Nuevo Chino

2016
02.01

  Como sabes, el próximo 8 de febrero inicia el nuevo año chino, que será el año del Mono de Fuego. Como los monos, el carácter de este año será dinámico, divertido y más amigo de bromas y juegos que de cosas serias, disciplinadas y que requieren un gran esfuerzo de concentración y dedicación. Los chinos llevan ya varios días con los preparativos previos a la celebración del Año Nuevo y éstos continuarán hasta días después del cambio de año.

Para nosotros, en Occidente, muchos de sus rituales nos resultan chocantes y exóticos, aunque otros encierran un sentido profundo de renovación y eso nos interesa a todos, especialmente cuando estamos dejando atrás un período concreto de nuestra vida, un tipo concreto de energías y tratamos de abrirnos a la llegada de nuevos tiempos y energías renovadas.

Uno de los rituales taoístas más populares entre la población china mundial es el altar del Dios de la Cocina, al que llaman Tsao Chun (o Zao Jun). La tradición manda colocar una imagen de este dios familiar de papel o cartón cerca del fuego en el que cocinamos o bien sobre la chimenea. La idea es representar el “hogar” familiar. Tsao Chun se encarga desde allí de proteger a todos los miembros de la familia de accidentes y problemas. Durante los 365 días del año la imagen de esta deidad permanece allí y no es necesario hacerle nada más.

Una semana antes de la llegada del Año Nuevo es el momento para volver la vista atrás y hacer balance de nuestros logros, nuestros errores y todo aquello que dejamos pendiente de cumplir. Será un día para la reflexión. Tsao Chun, desde la cocina (o allí donde lo pusimos) nos ha “vigilado” a lo largo del año y sabe qué hemos hecho bien y qué hemos hecho mal. Según las creencias taoístas, este dios familiar se encarga una vez al año de volar hacia el cielo y dar un informe completo de nuestro comportamiento a los dioses principales. Es algo así como la voz de nuestra conciencia.

 ¿Qué hacen los chinos para “endulzar” este informe y ganar así el favor de todos los dioses? Con el ritual del Dios de la Cocina, se preparan unos pastelillos dulces de arroz que se le ofrendan a Tsao Chun. Los dulces (ocho para ser exactos) se colocan junto al dios además de dos velas rojas y tres barritas de incienso. Si queremos hacerlo, podemos utilizar cualquier tipo de dulce, no es necesario que sea estrictamente la receta china.

El ritual consiste en encender las velas y el incienso y embadurnar un poco la boca del dios con los pastelitos para que sus palabras a los dioses principales sean dulces y benévolas. En ese momento haremos lo que suele llamarse un “examen de conciencia” con la intención de enmendar nuestros errores y trabajar más y mejor para conseguir nuestras metas. Podemos ahora pronunciar una pequeña oración para pedir el favor del cielo y proclamar nuestros deseos para el año nuevo: salud, felicidad, amor, conocimiento, amistad, suerte… lo que más nos motive.

A continuación tomamos la imagen del Dios de la Cocina y la quemamos con la precaución de hacerlo sobre una superficie que no puede arder, como un bol metálico o de cerámica. Tsao Chun se elevará hacia el cielo convertido ya en humo y allí se encontrará con el Emperador de Jade, la principal figura mitológica para los taoístas, a quien le hablará de nosotros. Si el informe es favorable, tendremos a esta deidad de nuestra parte para lograr nuestros deseos a lo largo de 2016.

 Una vez iniciado el nuevo año chino, es decir, a partir del 9 de febrero de este año, podemos colocar de nuevo la imagen del Dios de la Cocina en su sitio para que nos “vigile” y proteja durante todo el año.

Preparándonos para el nuevo año del Mono de Fuego (2016)

2016
01.24

   Aunque en Occidente llevamos ya más de tres semanas inmersos en el nuevo año 2016, los chinos todavía están disfrutando de los últimos días de su año 4712 y empiezan a prepararse para dar la bienvenida a 4713, que será el año del Mono de Fuego. Comienza el próximo 8 de febrero y durará hasta el 17 de enero de 2017.

Como sabemos, con la llegada de un nuevo año chino entran en acción nuevas energías (estrellas voladoras) que determinarán qué zonas de nuestra casa, jardín, negocio o lugar de trabajo serán más favorables y cuáles podrían traernos problemas. Conocerlas será crucial a la hora de controlarlas y sacarles el máximo beneficio. Para ello estudiaremos el mapa de las estrellas voladoras para 2016 y llevaremos a cabo las curas necesarias para minimizar los efectos negativos de las estrellas menos benignas.

 Pero antes de todo eso (tenemos tiempo antes del 8 de febrero), es necesario dar algunos pasos previos para preparar la casa. Porque durante estas últimas semanas del año viejo aún permanecen activas las energías del año de la Cabra de Madera que está a punto de terminar y ya están en las últimas, así que conviene removerlas para dar la bienvenida a las nuevas.

   ¿Cómo conseguirlo? Con la tradicional limpieza general de fin de año. No sé si es una tarea demasiado atractiva, pero sus beneficios compensan.  La costumbre china establece la fecha idónea para llevar a cabo esta limpieza dos semanas antes de la llegada del nuevo año, así que mañana lunes 25 de enero será un momento perfecto, pero no es necesario ser tan rígido. Lo importante es sacar las energías viejas del hogar.

   La idea es revisar toda la casa, incluso los estantes y cajones de los armarios. Decidiremos qué cosas siguen haciéndonos falta y cuáles pueden irse a la beneficencia o directamente a la basura. Después de liberar espacio llega el momento de limpiar. La forma correcta de hacerlo es comenzar en la zona de la casa más alejada de la puerta principal. Limpiaremos los muebles, cristales y objetos decorativos y después barreremos siempre desde el fondo hacia la puerta. Continuaremos por el resto de las habitaciones hasta reunir toda la porquería en la zona de la puerta principal. Allí la recogemos y la sacamos fuera. Durante el proceso de limpieza hay que abrir puertas y ventanas para que salga la energía vieja y entre la nueva.

   Si queremos seguir al pie de la letra la tradición china, guardaremos todos los utensilios de limpieza empleados en un lugar cerrado, donde los dejaremos descansar durante los ocho días previos a la celebración del Año Nuevo, es decir, entre el 1 y el 8 de febrero. Durante esos días no limpiaremos para permitir que las nuevas energías entren en la casa y se vayan asentando (si limpiamos en ese momento, la energía saldrá volando).

Para terminar este proceso, los chinos tienen la costumbre de colgar en la parte exterior de la puerta principal un cartel simbólico que significa “la suerte ha llegado” (Fu Dao Le en chino). Suele ser de color rojo, con las letras chinas en dorado.

   Es quizá también un excelente momento para reflexionar sobre todos aquellos asuntos que hayan quedado sin resolver a lo largo de 2015. Meditar sobre ello nos ayudará a plantear posibles soluciones para 2016. Es como hacer la limpieza general de la casa, pero aplicada a lo personal, a nuestro interior.

 

Cuánto tarda el Feng Shui en hacer efecto?

2015
10.22

cuánto tarda el Feng Shui en hacer efectoEs una de las preguntas más recurrentes cuando uno se acerca al Feng Shui. Lo primero que se cuestiona es ¿realmente funciona? y lo segundo: ¿Cuánto tarda? La respuesta, como casi todo en esa ciencia milenaria, no es sencilla, porque depende de diversos factores. Algunos está en nuestra mano cambiarlos, pero otros no. Para responder a esta cuestión voy a recurrir a mi maestro de Feng Shui, quién mejor, el director de la Escuela Hispanoamericana de Feng Shui, Marcelo Viggiano, reproduciendo aquí un artículo publicado en su página fengshui-mundo.com.

1) Efectos de largo plazo: Para que podamos responsabilizar al Feng Shui de una casa de eventos tan importantes como una enfermedad o accidente grave, una gran herencia, un divorcio o un gran progreso en el trabajo o la carrera, tenemos que pensar en tiempos de por lo menos tres años. Es decir, sólo después de 3 o más años de vivir en esa casa, las energías del Feng Shui pueden haber influido lo suficiente como para generar esos efectos tan importantes.  En esta escala de tiempo entran los factores externos a la vivienda, la influencia de las montañas, los ríos, los lagos, las calles y otros edificios. También entra el campo de energía de la casa, que el Feng Shui describe a través de las estrellas volantes y que dependen de la orientación de la vivienda según los puntos cardinales. Entonces, si estás pensando en usar el Feng Shui para ayudar a resolver un problema grave o para lograr algo muy importante, tienes que estar dispuesto a hacer cambios bastante grandes en la vivienda (por ejemplo reformar la cocina etc.) y lo más aconsejable es que busques el asesoramiento de un experto que pueda evaluar el entorno y aplicar correctamente la fórmula de las estrellas volantes.

2) Efectos de mediano plazo: Aquí pensamos en eventos que se generan en plazos de hasta dos años, aproximadamente. En esta categoría consideramos, ahora sí, las formas interiores de la vivienda. Por ejemplo, tener una viga cruzando sobre la cama. No te afectará en una noche, ni en una semana, pero si duermes varios meses en esas condiciones y se suman además estrellas de carácter negativo, entonces comenzarás a notar problemas. Del lado positivo podemos nombrar, por ejemplo, la colocación en el lugar adecuado de una fuente de agua o pecera para activar a las estrellas de prosperidad. No te harás millonario en una semana (tal vez, nunca, porque el Feng Shui representa solamente un tercio de la suerte total de una persona) pero en un plazo que varía entre 6 meses y un año, tienes que notar progresos significativos. En este nivel, el asesoramiento de un experto puede ser aún muy valioso, pero también puedes manejarte con una buena bibliografía o con un buen curso de Feng Shui, que te enseñe en profundidad a reconocer las formas interiores positivas y negativas, también a manejarte con las estrellas volantes. Esto puede llevarte algunos meses de aprendizaje. ¿No puedes esperar tanto? Entonces, fíjate en los efectos de corto plazo.

flor de melocotón 3) Efectos de corto plazo: En esta categoría entran las cosas que se pueden obtener en menos de seis meses. Generalmente serán logros menores, pero aún así pueden ser muy significativos. Por ejemplo, alguien está sin pareja y no tiene con quién salir, si aplica la fórmula de la flor del melocotón, puede conseguir cambios importantes en poco tiempo. Tal vez no encuentre al amor de su vida, pero tendrá con quién o quiénes salir y pasar un buen rato. Algunas formas interiores pueden contribuir a estos efectos y muy especialmente, las estrellas volantes anuales y mensuales. Este es el ámbito ideal para el “hágalo usted mismo”, porque los recursos, cambios y curas que se requieren son más sencillos de implementar (la flor del melocotón, por ejemplo, sólo requiere de un florero ubicado en el sitio adecuado), así que es un buen campo de experimentación para los que se están iniciando en el Feng Shui y quieren ver cómo funciona.

Conocer los verdaderos alcances y dimensiones del feng shui es la mejor manera de usarlo bien y no desilusionarse por falta de resultados.

Paso 7: Tener en cuenta el Ciclo Destructivo de los Cinco Elementos

2015
06.20


   La semana pasada vimos con detenimiento
cómo adecuar cada habitación a la energía de la orientación en la que se encuentra. Es un proceso largo que puede llevarnos semanas, pero con tiempo y paciencia iremos completando cada estancia de la casa. En algunas será necesario algún cambio importante, como pintar las paredes o sustituir la ropa de cama y las cortinas, pero en general podremos hacer cambios pequeños que tendrán un gran impacto en la calidad de la energía de cada habitación.

 Sin embargo, con esto no acaba nuestro trabajo, porque la energía es algo muy sutil que cambia rápidamente y que se deja influir por toda clase de condicionantes. Por eso hoy veremos otra parte de este mismo tema: qué tipo de cosas conviene evitar en cada habitación para no perjudicar la energía favorable.

  Para entender el siguiente paso debemos conocer muy bien el ciclo constructivo y también el ciclo destructivo de los cinco elementos. Es una noción importante para cualquiera que desee trabajar con el Feng Shui. La idea base (según la tradición china) es que todo en la naturaleza pertenece a uno de los cinco elementos: agua, madera, fuego, tierra o metal. Estos elementos, que no son más que tipos diferentes de energía, se relacionan entre ellos creando relaciones positivas (creativas, constructivas) o negativas (destructivas).

   Los cinco tipos de energía del universo pueden relacionarse de tres formas diferentes. Una es el llamado Ciclo Constructivo de los Cinco Elementos (también conocido como ciclo creativo). Según este ciclo, el elemento Agua genera Madera, ésta genera Fuego, éste produce Tierra y ésta produce Metal. Finalmente, el Metal produce Agua de nuevo.

  En este sentido, es conveniente que en una zona donde se asienta de forma natural la energía del Metal, como es la habitación que estuvimos estudiando la semana pasada, exista una buena dosis de energía de Metal a través de los colores, los muebles y los materiales, pero también es muy beneficioso que exista una buena dosis del elemento que genera la energía del Metal. Sería algo así como el elemento madre, en este caso, la Tierra (porque en el Ciclo Constructivo de los Cinco Elementos, la Tierra produce Metal).

   En este caso concreto, vemos que las paredes empapeladas con un papel amarillo y verde contienen una gran dosis de energía de Tierra, que alimentará y consolidará la energía de Metal del área. Así que por ahí vamos muy bien. Además, hemos añadido cojines de color amarillo, que también contribuyen a aportar energía de Tierra.

   Pero veamos la segunda forma que tienen los elementos de la naturaleza de relacionarse: el Ciclo Destructivo de los Cinco Elementos. Para comprender este ciclo debemos observar las flechas de color violeta que unen los distintos elementos entre sí. En este ciclo, el Fuego destruye al Metal (digamos que el fuego es capaz de destruir el metal en la forja); el Metal destruye a la Madera (un hacha de metal es capaz de derribar un árbol de madera); la Madera destruye a la Tierra (las raíces de un árbol penetran en la tierra horadándola); y la Tierra destruye al Agua (la tierra es capaz de desecar el agua o de contenerla en forma de vasija).

   Sabiendo esto, debemos volver a mirar nuestra habitación para detectar posibles relaciones destructivas entre los elementos predominantes en esa estancia. Recordemos que en el caso del ejemplo predominaba la presencia de la Madera, del Metal y de la Tierra, mientras había casi una ausencia total de los elementos Fuego y Agua.

  Ya hemos visto que la Tierra y el Metal se llevan bien (la Tierra produce Metal), mientras que la Tierra y la Madera no. ¿Qué podemos hacer para compensar esta mala relación que crea vibraciones energéticas discordantes? Lo más sencillo es completar un grupo de tres elementos que forman parte del ciclo constructivo. Comprobamos cuál es el elemento que falta entre la Madera y la Tierra: el Fuego. Lo más indicado será entonces aportar una pequeña dosis de elemento de Fuego para crear una relación armoniosa entre la Madera y la Tierra. Será muy fácil: bastará colocar algún cojín de color rojo o naranja intenso sobre la cama, añadir quizá unas velas o colgar un cuadro que represente el Sol, una fogata o cualquier cosa que nos recuerde al fuego.

  Lo mismo ocurre con la relación entre el Metal y la Madera, que no se llevan bien. Haremos lo mismo. Nos fijamos en cuál es el elemento intermedio capaz de armonizar estos dos tipos de energía y veremos que es el Agua. Añadamos pues algo de elemento Agua en esa habitación, que carecía por completo de este tipo de energía. Nos bastará buscar algo azul o negro, la foto de un estanque, una playa o una fuente. O cualquier cosa que nos traiga recuerdos del mar.

Paso 6: Empezar habitación por habitación

2015
06.14

   Semanas atrás completamos la distribución del mapa Bagua sobre el plano de nuestra casa, estableciendo con precisión las 9 zonas. Guiándonos por los datos que aparecen en la imagen, ya sabemos qué tipo de objetos, colores, formas y materiales son más beneficiosos en cada uno de estos 9 cuadrantes. Y ahora debemos observar cómo afectan las 9 áreas del Bagua a cada una de las habitaciones de la casa.

   Así que hoy vamos a especificar un poco más cómo empezar a aplicar este conocimiento en nuestra casa. Nos guiaremos por el ejemplo que hemos estado siguiendo. Empecemos por el dormitorio 2 de este apartamento. Según la orientación que nos marca la brújula una buena parte de esta habitación está orientada hacia el Noroeste, un área donde domina la energía del Metal. El resto de la habitación se orienta hacia el Oeste que, por suerte, también está dominado por el elemento Metal.

Si deseamos que esta parte de la casa contenga una energía armoniosa y favorable para el área que representa (viajes, personas influyentes y mentores en el Noroeste y creatividad, proyectos e hijos en el Oeste), tendremos que aportar aquí una buena dosis de energía de Metal. Si prestamos atención al gráfico, sabremos cómo hacerlo: con los colores blanco, gris, oro o plata, con objetos metálicos, con formas esféricas o redondas, con música de piano, con aparatos electrónicos, teléfonos, relojes…

   Veamos ahora una foto de cómo está decorada en la actualidad esa habitación. En la imagen no se aprecia, pero el techo del dormitorio es blanco, la ventana es de aluminio blanco, el rodapié que recorre las paredes es blanco, la puerta y el armario también son blancos y, como se ve, los dos apliques de luz tienen un marco metálico y un cristal blanco. El resto está dominado por las rayas verticales del papel pintado (representan el elemento Madera), los colores amarillo y verde (energía de Tierra y Madera), la mesita también es verde y está hecha de madera (elemento Madera) y el suelo es de madera (Madera).

   Así que podemos concluir que, aunque hay una buena dosis de energía de Metal (porque el color blanco está presente en abundancia), también hay cierto predominio del elemento Madera (el color verde y el suelo de madera) y Tierra (el color amarillo de las paredes). Anotaremos también que los elementos Agua y Fuego están prácticamente ausentes de esta estancia.

   Para reforzar un poco más la energía de Metal conveniente en esta estancia podemos colocar un reloj, quizá un aparato de música o un ordenador, algún adorno metálico (sirve cualquier objeto fabricado con hierro, latón, cobre, aluminio, acero…) o también objetos o tejidos de brillos metalizados.

   Si nos fijamos en las características del Noroeste, veremos que el número que le corresponde a esta zona es el 6. Una idea adecuada sería colocar objetos en grupos de 6, por ejemplo, seis esferas metálicas. Pero, ojo, una parte de la habitación está situada en el Oeste y allí el número correspondiente es el 7. Cuidaremos bien en qué zona colocamos los adornos u objetos decorativos para que armonicen con el número adecuado. Si, por ejemplo, ponemos sobre la mesita un bol con seis esferas de metal, podríamos poner en la pared contraria (orientada al Oeste) un grupo de siete fotografías en blanco y negro (colores que también representan la energía del Metal porque en las imágenes en blanco y negro suelen predominar los grises).

 Como vemos, por el momento no será necesario hacer grandes obras ni gastos importantes para ir armonizando la energía de esta habitación. La próxima semana hablaremos de otros detalles energéticos que hay que tener en cuenta a la hora de decorar esta zona de la casa. ¡Espero que estos consejos te sirvan!

Paso 5: vigilar las flechas envenenadas

2015
06.06

   Una de las escuelas fundamentales del Feng Shui es la de las formas, que presta atención a la forma de todo aquello que nos rodea y a su influencia energética en nosotros. Vigilar las formas que nos envuelven es una de las primeras cosas que debemos hacer cuando nos planteamos trabajar con el Feng Shui. Estas últimas semanas hemos estado trabajando con la escuela de la brújula y hoy haremos un paréntesis para fijarnos también en la de las formas.

 Como sabes, las formas más armoniosas para el Feng Shui son las redondeadas, porque carecen de puntas capaces de emitir agresivos rayos de energía que pueden tener efectos nocivos si estamos expuestos a ella. Pero en la arquitectura y la decoración contemporáneas la mayoría de las formas que nos rodean son cuadradas, rectangulares y angulosas. Si miramos hacia los tejados, las marquesinas, las columnas, las vigas, los muebles… prácticamente todo a nuestro alrededor lanza haces de energía negativa contra nosotros.

 Los chinos llaman a estos rayos de energía agresiva “flechas envenenadas”, pues son invisibles, pero por ello no dejan de tener un efecto notable en nuestra vida. A menudo tenemos cierta sensación de inquietud cuando nos vemos expuestos a estas “flechas” durante un buen rato y, en el peor de los casos, pueden producirse enfermedades. Así que hay que tener especial cuidado cuando están presentes en sitios donde pasamos muchas horas seguidas, como la cama, el lugar de trabajo o el sofá donde pasamos buena parte de nuestro tiempo de ocio.

   Ahora que hemos dibujado el plano de nuestra casa, es un momento perfecto para “mirar” desde arriba y localizar algunas de las “flechas envenenadas” que producen las esquinas de las paredes y las columnas. Siguiendo el ejemplo que nos ha servido para ir paso a paso con el Feng Shui, señalaremos en rojo cada una de las esquinas puntiagudas que puedan estar emitiendo energía negativa en la vivienda.

Como vemos, en la mayoría de las casas hay muchas esquinas afiladas nada beneficiosas para la energía. Hay algunas maneras de suavizar sus efectos, como colocar un mueble redondo delante, una planta o un objeto decorativo que pueda “absorber” esos rayos de energía, como una escultura. Si la zona está cerca de una entrada de aire (ventana, balcón o terraza) podemos colgar allí un carillón que moverá la energía o bien una esfera facetada de cristal que rebotará la luz del exterior. Cuando no es posible evitar la “flecha envenenada”, lo único que podemos hacer es no situarnos delante de ella durante períodos prolongados de tiempo.

   Pero, por desgracia, las esquinas de las paredes no son las únicas “flechas envenenadas” que nos acosan. Suele haber techos inclinados, vigas vistas, estanterías, armarios, mesas… infinidad de objetos que nos “apuntan” con sus esquinas. Una vez localizadas en el plano las partes puntiagudas de las paredes tendremos que recorrer detenidamente cada estancia para localizar el resto de las “flechas”. Poco a poco iremos desarrollando un “ojo Feng Shui” que nos permitirá detectarlas al instante.

 Si deseas ampliar datos sobre este tema, te recomiendo que repases estos artículos publicados anteriormente en el Blog:

Arquitectura agresiva:  http://fengshuifacil.com/blog/?p=176

¿Qué hay sobre tu cabeza?: http://fengshuifacil.com/blog/?p=656

Evita las flechas envenenadas: http://fengshuifacil.com/blog/?p=446

Aprovechar lo bueno o evitar lo malo: http://fengshuifacil.com/blog/?p=837

Las plantas, grandes aliadas: http://fengshuifacil.com/blog/?p=868

Permite que el Chi se mueva libremente: http://fengshuifacil.com/blog/?p=906

 

Paso 4: cómo interpretar el Bagua

2015
05.31

   Como sabemos, el Bagua (Pakua en algunos textos) es un método para trabajar con las energías de nuestra casa. Lo que hace es identificarlas y situarlas en un lugar determinado, describiendo sus características. En su versión china tradicional se trata de una figura octogonal con 8 áreas idénticas que representan cada una de las orientaciones de la brújula (Norte, Sur, Este, Oeste, Noreste, Noroeste, Sureste y Suroeste). Esta representación tradicional china nos resulta muy abstracta a los occidentales, porque su mensaje principal está definido por los ideogramas del I Ching, así que para hacer Feng Shui es preferible simplificarla en términos mucho más comprensibles para nosotros.

   Para trabajar con este método, yo prefiero hacerlo más sencillo, transformarlo en una cuadrícula (mucho más fácil de aplicar a las formas típicas de una vivienda) y describir con precisión todas las características que definen a cada una de sus orientaciones. Recordemos la figura que vimos en el Post anterior.  En esencia, viene a decir lo mismo que el Bagua tradicional, pero de forma mucho más clara.

Aquí encontraremos cada una de las 8 orientaciones de la brújula más el centro. Simbólicamente, cada cuadrante representa la energía que mueve una de las áreas de nuestra vida, desde la economía hasta la salud, pasando por las relaciones, etc. Prácticamente todos los aspectos importantes de nuestra vida están representados aquí. Paralelamente, cada una de estas áreas tiene una energía característica, que definimos en función del elemento predominante: fuego, tierra, metal, agua o madera. Además, existen infinidad de correspondencias, como un número, una nota musical, un miembro de la familia, un color, una forma, un material… aquí sólo colocamos los más importantes.

Ahora viene la tarea de aplicar este ‘mapa’ Bagua a nuestra propia casa. En el Post de la semana pasada definimos las 8 áreas del Bagua sobre el plano de la casa, adjudicándole a cada una de ellas la orientación de la brújula correspondiente. Ahora no tenemos más que insertar las características energéticas de cada una de estas áreas a los cuadrantes de nuestra casa. Veamos como lo hacemos en el plano de la vivienda del ejemplo.

   Como vemos, las 8 áreas de la casa (además del centro, que hemos dejado sin definir) contienen un tipo determinado de energía que alimenta un área concreta de nuestra vida y que a su vez se ve favorecida por toda una serie de elementos, como son colores, formas, materiales y objetos. La idea es aportar estos elementos al área donde más nos favorecen. Por ejemplo, si en casa tienes un bonito candelabro con unas velas rojas, lo ideal será que lo coloques en el área Sur de la vivienda. Porque estaremos alimentando con el candelabro, las velas y el color rojo la energía de Fuego que se asienta en el Sur. Debes buscar con la brújula qué habitación hay allí y colocar en esa orientación el candelabro.

   Si nos fijamos en el ejemplo, nos daremos cuenta de que ninguna de las habitaciones coincide exactamente con una de las áreas del Bagua, de forma que hay estancias que corresponden a dos áreas diferentes, mientras otras comparten área con la habitación de al lado. Por ejemplo, el dormitorio 2 tiene una parte en el Noroeste y otra en el Oeste. Ambas son zonas donde impera la energía del Metal, así que no habría mayores problemas. El dormitorio 1 sí tiene una configuración más complicada, porque en parte corresponde a la energía de Agua (Norte) y en parte a la de Tierra (centro). Combinar ambas es realmente complicado. Esta no es una ciencia exacta, pero deberemos adecuar lo más precisamente posible las áreas energéticas al lugar que ocupan.

   Este sería un primer paso para ordenar las energías de la casa. Pero en el Feng Shui no hay nada fácil ni rápido, así que no será lo último. Ni mucho menos. Sólo es una forma de empezar a familiarizarnos con el concepto de las energías y el tipo de cosas que les favorecen.

Paso 3: aplicar el Bagua a nuestra casa

2015
05.24

   Continuamos con los primeros pasos básicos para la práctica del Feng Shui siguiendo el método tradicional. Como sabes, en esta tradición el uso de la brújula es muy importante, porque determina la clase de energías que operan en nuestra vivienda en todo momento.

Hasta ahora hemos conseguido localizar la orientación del frente de nuestra casa (puedes releer este Post: http://fengshuifacil.com/blog/?p=1763) y a continuación hemos dibujado el plano de la vivienda con todas sus habitaciones (ver Post anterior: http://fengshuifacil.com/blog/?p=1786).

   El siguiente paso será aplicar el Bagua sobre el plano de la casa. Si aún no estás familiarizad@ con el concepto del Bagua, te recomiendo que revises este artículo publicado en este mismo Blog el 28 de febrero de 2012  http://fengshuifacil.com/blog/?p=1324 y mires con atención el gráfico que encabeza este texto. Aquí puedes ver las características principales de cada uno de los nueve cuadrantes del Bagua chino.

    La idea que sustenta el método Bagua (o Pakua en algunas publicaciones) es que las cuatro orientaciones principales de la brújula (Norte, Sur, Este y Oeste), así como las cuatro secundarias (Noreste, Noroeste, Sureste y Suroeste) emiten y acumulan un tipo de energía diferente que solemos describir con las características de los elementos de la Naturaleza según la tradición china: Fuego, Agua, Tierra, Madera y Metal. Si nos guiamos por esta teoría, sabremos que en cada una de estas 9 zonas de nuestra casa habrá un tipo de energía concreto que favorecerá un tipo de cosas y perjudicará a otras.

   Para aplicar el Bagua a nuestra casa debemos pues dividir la planta de la vivienda en 9 partes exactamente iguales. Lo primero que debemos hacer es rescatar el plano que dibujamos y dividir tanto el ancho como el largo en 3 partes iguales. En el ejemplo que estamos siguiendo, el plano en el dibujo mide 24 x 12 cm, así que no tenemos más que dividir la parte más larga (24 cm) entre 3 y obtendremos tres tiras de 8 cm cada una. Hacemos lo mismo en la parte más corta, que mide 12 cm en el dibujo. Dividimos 12 entre 3 y obtenemos tres recuadros de 4 cm de ancho. En total, habrá 9 rectángulos de 8×4 cm cada uno.

 Con esta sencilla operación tenemos definidos los 9 cuadrantes del Bagua. Recuperamos ahora la brújula para averiguar en qué orientación está situada cada una de estas nueve áreas que, como vemos, no coinciden exactamente con las habitaciones o estancias de la casa, sino que abarcan zonas más grandes.

   Recordemos que anteriormente ya habíamos calculado la orientación del frente de la casa con la ayuda de Google Earth y de la brújula. Sabemos, pues, que el frente de la casa está orientado al Sureste (exactamente a 105 grados). Desde ahí es fácil obtener todas las direcciones de la brújula en nuestra casa. Ahora solo tenemos que anotarlas en el plano.

Paso 2: dibujar el plano de la vivienda

2015
05.15

En el post anterior vimos cómo obtener los dos datos fundamentales para valorar el Feng Shui de una casa: su fecha de construcción y la orientación del frente.

Ahora debemos proseguir con nuevos pasos. El primero será conseguir el plano de la vivienda. Lo ideal es contar con el plano original dibujado por el arquitecto que construyó la casa, pero si eso no es posible, nosotros mismos podemos dibujarlo. No será tan profesional, pero servirá igual.

Para dibujar el plano de nuestra casa necesitamos papel, lápiz, regla y una cinta métrica (lo más larga posible). Si contamos con la ayuda de algún amigo o familiar la tarea será mucho más sencilla.

Hacer un plano requiere cierta pericia y, sobre todo, buena visión espacial. Se trata de intentar “ver” la casa desde cierta altura, como si estuviéramos situados en el techo, dándonos cuenta de qué paredes son colindantes, dónde están los huecos (escaleras, respiraderos, entrantes o salientes de los que no solemos ser muy conscientes) y en general qué proporciones tienen las habitaciones.

Nos situaremos en la puerta de entrada con el papel y el lápiz en la mano. Lo primero que debemos hacer es dibujar el contorno de las paredes que estamos viendo. O, si lo preferimos, la forma del suelo. Marcaremos aproximadamente dónde están las columnas, las esquinas, las puertas etc. Cuando hayamos dibujado esta primera estancia, procederemos a medir cada pared y apuntaremos la cifra en la zona correspondiente del dibujo. Si contamos con ayuda será más rápido y fácil.


A continuación iremos recorriendo cada habitación de la casa
y repetiremos esa misma operación. Al terminar, tendremos un dibujo aproximado de la casa con todas las medidas anotadas en él.

Luego tendremos que tomar otro papel y hacer el mismo dibujo con las medidas precisas. Para ello utilizaremos la regla y el lápiz, de forma que todas las líneas nos queden bien rectas. La única dificultad está en hacerlo a escala. Todas las medidas que hemos anotado corresponderán a centímetros. Como es lógico, en el papel tenemos que dibujar la casa mucho más pequeña de lo que es en realidad. Para ello debemos reducir las medidas reales hasta hacerlas caber en el papel, pero conservando las mismas proporciones.

La mayoría de los planos se hacen a escala 1:25. Es decir, cada centímetro que dibujamos en el plano corresponde a 25 centímetros de la realidad. Por ejemplo: una pared que en la realidad mide 300 cm (3 metros), en nuestro dibujo medirá 12 cm (300 / 25).

Nosotros lo haremos de la forma más sencilla. Si la parte más larga de la casa mide (por ejemplo), 12 metros, la dibujaremos de 24 cm para asegurarnos de que todo el dibujo cabe en un papel de tamaño normal.  Y seguiremos esta misma pauta para hacer el resto del dibujo (dividiendo la longitud en metros por la mitad y dibujando esa cantidad en centímetros). Realmente es más difícil describirlo que hacerlo.

Si lo deseamos, podemos dar un último paso para dejar el dibujo más limpio. Con este último plano será con el que trabajaremos el Bagua para detectar dónde se colocan los nueve cuadrantes del Feng Shui sobre nuestra vivienda.