En el hemisferio norte estamos empezando a vivir el cambio de estación hacia el frío, la oscuridad y la humedad, pues ya llevamos un mes de otoño y todavía quedan muchos meses hasta que regrese la primavera. Es un tiempo de cambios atmosféricos y paisajísticos que, aunque vivamos muy alejados de la naturaleza, nos afectan anímica y físicamente.
Aprovechemos la ocasión para revisar a fondo nuestros armarios y cajones. ¿A que están abarrotados? ¿Verdad que no utilizas ni la mitad de las cosas que guardas? A todos nos ocurre. Es una reacción natural en el ser humano, que mantiene la necesidad ancestral de conservar cosas en previsión de épocas de escasez.
Pero la vida moderna nos demuestra que este comportamiento no es lógico ni práctico y lo único que conseguimos guardando montones de cosas inútiles es crear grandes cantidades de energía de estancamiento que no hace más que frenar nuestras aspiraciones.
Quizá por eso la primera tarea que debemos abordar cuando empezamos a practicar Feng Shui es ésta: despejar, ordenar, limpiar y liberar.
Liberar los espacios de nuestra casa para liberar la energía.
Como seguramente sabes, la energía Chi se desplaza por nuestra casa en forma de suaves ondulaciones. ¿Qué crees que ocurre cuando entra en un espacio abarrotado de cosas, desordenado y sucio? ¡Se estanca!
¿Y cuál crees que será la consecuencia lógica de vivir rodeados de energía estancada? ¡Nuestra propia vida se estanca!
Por eso si últimamente te parece que no avanzas como deseas en la vida; si hay algun área de tu vida que te parece anquilosada; si crees que estás estancad@ en ciertos aspectos de tu vida (pareja, prosperidad, salud, estudios…) ¡es el momento perfecto para cambiar!









