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La cocina Feng Shui


2011
09.20

 alcanzalaprosperidad.com/blogEn la práctica tradicional del Feng Shui suelen considerarse como más importantes los espacios dedicados a salón, comedor, dormitorio y cocina. Porque es en estos lugares donde más tiempo pasamos y de donde recibimos cada día más cantidad de energía.

De estas estancias, la más complicada suele ser la cocina, porque su esencia la convierte en un territorio donde conviven en gran cantidad dos elementos que por naturaleza se enfrentan: el Fuego y el Agua.

Generalmente, en una cocina encontramos la presencia de los cinco elementos. El Fuego está presente en los quemadores y en el horno; el Agua se encuentra en la lavadora, el lavavajillas, el fregadero y la nevera; la Madera muchas veces está presente en el mobiliario y algunos utensilios; el Metal también se halla en los menajes para cocinar, en los elementos de acero inoxidable y generalmente en los tiradores de los armarios y en los cubiertos; finalmente, la Tierra suele encontrarse en los objetos de cristal y cerámica, y muchas veces en paredes y suelos en forma de azulejos, ladrillos, cerámicos o piedra.

En este sentido suele establecerse cierto equilibrio entre los elementos, porque se hallan todos y se forma así un círculo perfecto. Pero dependiendo de la orientación de la cocina, será conveniente que predomine un elemento sobre los demás. Veamos este gráfico para saber qué elementos resultan más propicios en cada una de las ocho orientaciones de una vivienda.

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Guiándonos por este Bagua de los elementos sabremos qué tipo de energía debemos potenciar en nuestra cocina y cuáles debemos reducir. Un consejo: la energía del Fuego es muy delicada, imprevisible y violenta, así que es preferible no favorecerla nunca, a menos que sepamos muy bien lo que estamos haciendo, aconsejados siempre por un experto consultor de Feng Shui.

Existen muchas consideraciones a tener en cuenta en una cocina, que iremos tratando en Posts posteriores: la configuración poco favorable llamada “Fuego a las puertas del cielo”, que se produce cuando la cocina está situada en el Noroeste de la vivienda; las cocinas orientadas al Sur, donde se genera un claro exceso de energía de Fuego; las cocinas decoradas en color rojo, donde también se produce Fuego en exceso; la cocina situada en el Sureste de la casa, que podría estar “quemando” nuestros ingresos económicos; una cocina moderna dominada por el elemento Metal orientada al Este podría dañar nuestra salud…

De momento podemos realizar algunos pequeños cambios que mejoren la circulación de la energía en la cocina. El orden y la limpieza son, lógicamente, imprescindibles, así como crear una atmósfera acogedora, donde no haya acumulación de cosas ni demasiados objetos a la vista. Intentemos añadir objetos decorativos que aporten vida, como flores o una planta, porque no podemos olvidar que las cocinas suelen estar llenas de cosas muertas: carne, verduras y demás ingredientes para cocinar.

A la hora de cocinar y compartir los alimentos es esencial crear una atmósfera de armonía, buen humor, salud y buenos sentimientos. Escondamos todo aquello que pueda generar energía afilada o agresiva, como los cuchillos, tijeras, pinchos… no deben quedarse a la vista cuando la cocina esté recogida.

Por lo mismo, la persona que cocina no debe situarse de espaldas a la puerta, porque inconscientemente se generará un cierto sentimiento de inquietud (nunca sabes quién entra). Si no es posible cambiar esto, podemos colocar frente al cocinero un espejo que refleje la puerta (pequeño) o una superficie pulida que haga el mismo efecto que un espejo (un panel de acero inoxidable, por ejemplo). Pensemos que si el cocinero muestra inquietud o temor, transmitirá ese tipo de energía negativa a los alimentos que está preparando.

Si se enfrentan directamente la puerta de entrada a la cocina con la puerta de salida al jardín, la energía Chi atravesará la estancia a toda velocidad y apenas nutrirá la habitación y a sus habitantes. En ese caso debemos colocar algo que aminore la velocidad del Chi, como un mueble, un cuadro, un objeto decorativo, una planta, una alfombra… cualquier cosa que le haga “entretenerse” a la energía. Evitemos que esta “barrera” sea demasiado grande y bloquee el paso de las personas, de la energía y de la luz. En caso de cocinas muy pequeñas donde no sea posible colocar nada en la zona de paso, podemos colgar del techo un móvil tintineante.

Para evitar el problema contrario, es decir, que la energía Chi se quede estancada y muerta en nuestra cocina, debemos asegurarnos de ventilar bien todos los días, generar movimiento, ruido y garantizar suficiente luz. Eliminemos todo lo que pueda generar esa sensación de abandono y estancamiento: montones de ropa para planchar, montones de periódicos esperando para irse a la basura, la compra que no guardamos, los cubos de basura a la vista, botes de conservas caducados, el cajón de los excrementos del gato, acumulación de suciedad en algunos rincones… hay que buscar la forma de ordenar mejor todo eso.

Para terminar, un problema frecuente que se ve en la mayoría de las cocinas es el enfrentamiento directo de los elementos Fuego y Agua, que crean un conflicto de energías. Ocurre cuando tenemos demasiado cerca o enfrente los fogones de la cocina y el fregadero; o bien el horno y el frigorífico. No es bueno que los objetos de elemento Fuego se sitúen al lado o frente a los objetos de elemento Agua, pero muchas veces el tamaño de la cocina hace imposible alejar a unos de otros.

 alcanzalaprosperidad.com/blog ¿Solución? Completar el ciclo energético favorable para eliminar el enfrentamiento. Lo conseguiremos intercalando entre uno y otro algún objeto de elemento Madera. Por ejemplo, como se ve en la fotografía, entre los fogones y el fregadero podemos colocar un conjunto de cubiertos de madera, una planta o un cuadro que represente un jardín florido o cualquier objeto de color verde. Así restableceremos el equilibrio entre los elementos, porque el Agua del fregadero produce Madera y ésta genera Fuego. Ya no hay enfrentamiento, sino benéfica colaboración.