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Caso práctico: un pasillo muy largo


2012
03.14

   Hace unas semanas recibí esta consulta de una seguidora del Blog llamada Bonny: “Hola, buenas tardes. Felicitándote por tan buenos consejos, quisiera saber cómo lograr la buena circulación de energía en un pasillo que va a dar a la recámara principal”.

   En muchas casas, especialmente las que se construían en el siglo XIX, es un pasillo largo y estrecho, sin ventanas, el que se encarga de comunicar todas las estancias. Cuanto más grande es la casa, más largo suele ser el pasillo. Personalmente, siempre he rechazado vivir en casas con pasillos largos y estrechos, por una cuestión estética y porque la energía que se respira en estas estancias me resulta un poquito lúgubre.

   Aunque la mía es una postura de gusto personal, lo cierto es que miles de personas viven en casas con largos pasillos y por eso he querido responder a Bonny a través de un artículo completo sobre el tema que pueda beneficiar también a otros lectores en la misma situación.

   En el Feng Shui los pasillos largos y estrechos tienen el mismo problema que las escaleras: son vías de flujo del Chi (energía vital) donde éste se precipita de forma rápida y nefasta. El pasillo, que suele ser una estancia que tenemos tendencia a descuidar decorativamente, se comporta como una pista de atletismo: la energía que entra por la puerta principal atraviesa el pasillo a gran velocidad, precipitándose contra la pared o la puerta que encuentra al otro extremo. Así, no tiene la oportunidad de nutrir energéticamente la casa.

   A veces incluso el pasillo puede ser tan estrecho y oscuro que la energía no consigue pasar, se atasca y se estanca, creando un aliento negativo para nuestra casa porque desde él la energía se desvía hacia el resto de las habitaciones ya degradada. En el caso de Bonny, el pasillo acaba en la recámara principal, por lo que esta estancia tan importante puede acabar recibiendo una energía empobrecida tras pasar por el pasillo.

   La primera idea fundamental es iluminar bien. Un pasillo largo y oscuro resulta siniestro. Bien iluminado y pintado con colores yang, claros y alegres, puede mejorar sustancialmente su espíritu. Los colores que tienen más capacidad para reflejar la luz son el amarillo claro, el azul claro y el blanco.

   La segunda idea es colocar un gran espejo en una sola de las paredes que amplíe visualmente el espacio y multiplique la luz. Algún cuadro luminoso y alegre también hará un efecto saneador de esta zona.

   Si el pasillo es extremadamente largo podemos recurrir a colgar del techo pequeñas esferas de cristal facetado. Bastará una cada tres metros y suspendida del techo a unos centímetros para que no molesten. Ellas se encargarán de reflejar la luz, lanzando destellos que animan al Chi, elevándolo.

   Resulta conveniente dividir visualmente en varias secciones más cortas un pasillo demasiado largo. Por ejemplo, tres alfombras diferentes separadas, conjuntos de cuadros separados por tramos de pared libre, lámparas colocadas de forma regular cada equis metros… estos trucos darán la sensación de que el pasillo se acorta y los distintos elementos que introducimos provocan que el Chi vaya frenando su velocidad, alimentando energéticamente el espacio a un ritmo saludable.

   Si el pasillo es suficientemente ancho, es buena idea colocar algún pequeño mueble, como una consola, una librería o una columna con una planta (siempre que haya luz natural) o una escultura. Un sencillo estante con varios objetos bonitos ejercerán el mismo efecto: hará que el Chi se “entretenga” al recorrer la zona y no se convierta en una flecha rápida incapaz de alimentar energéticamente la casa.

   Cuando el espacio es insuficiente y resulta completamente imposible colocar nada, podemos recurrir a la decoración de las paredes: el papel pintado ofrece infinitas posibilidades de añadir vida, color y diseño a un pasillo. En pasillos de techo muy alto es útil colocar un zócalo de madera, unas molduras decorativas o simplemente pintado de un color diferente, para “bajar” visulamente el techo demasiado alto. Pintar el resto de la pared de otro color o empapelarla eligiendo bonitos diseños convertirá un pasillo aburrido en un lugar mucho más interesante. Tanto para las personas como para el Chi.

   Otras ideas creativas pueden ser:

- colocar pequeños arcos en el techo que aporten un toque decorativo clásico y elegante

- colocar cortinas de flecos o cuentas dividiendo en dos un pasillo demasiado largo

- utilizar una llamativa lámpara en el centro del pasillo para llamar la atención

- pintar el techo de un color distinto para elevar la energía

- pintar o decorar la puerta al final del pasillo para darle personalidad propia 

   Si observamos que el aire que se respira en cualquier rincón de la casa está rancio, podemos recurrir a una “limpieza” con incienso o con sonidos (basta hacer sonar una campana, una pandereta o poner música con bastante volumen) para revitalizar la energía de la zona. Limpiar en el sentido tradicional también es necesario siempre, porque allí donde se acumulan el polvo y la suciedad, el Chi se estanca y se pudre. Cuando la energía se haya revitalizado, colocaremos un objeto bonito o un cuadro alegre y pondremos suficiente luz. Inmediatamente el rincón renacerá.