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Paso 7: Tener en cuenta el Ciclo Destructivo de los Cinco Elementos


2015
06.20


   La semana pasada vimos con detenimiento
cómo adecuar cada habitación a la energía de la orientación en la que se encuentra. Es un proceso largo que puede llevarnos semanas, pero con tiempo y paciencia iremos completando cada estancia de la casa. En algunas será necesario algún cambio importante, como pintar las paredes o sustituir la ropa de cama y las cortinas, pero en general podremos hacer cambios pequeños que tendrán un gran impacto en la calidad de la energía de cada habitación.

 Sin embargo, con esto no acaba nuestro trabajo, porque la energía es algo muy sutil que cambia rápidamente y que se deja influir por toda clase de condicionantes. Por eso hoy veremos otra parte de este mismo tema: qué tipo de cosas conviene evitar en cada habitación para no perjudicar la energía favorable.

  Para entender el siguiente paso debemos conocer muy bien el ciclo constructivo y también el ciclo destructivo de los cinco elementos. Es una noción importante para cualquiera que desee trabajar con el Feng Shui. La idea base (según la tradición china) es que todo en la naturaleza pertenece a uno de los cinco elementos: agua, madera, fuego, tierra o metal. Estos elementos, que no son más que tipos diferentes de energía, se relacionan entre ellos creando relaciones positivas (creativas, constructivas) o negativas (destructivas).

   Los cinco tipos de energía del universo pueden relacionarse de tres formas diferentes. Una es el llamado Ciclo Constructivo de los Cinco Elementos (también conocido como ciclo creativo). Según este ciclo, el elemento Agua genera Madera, ésta genera Fuego, éste produce Tierra y ésta produce Metal. Finalmente, el Metal produce Agua de nuevo.

  En este sentido, es conveniente que en una zona donde se asienta de forma natural la energía del Metal, como es la habitación que estuvimos estudiando la semana pasada, exista una buena dosis de energía de Metal a través de los colores, los muebles y los materiales, pero también es muy beneficioso que exista una buena dosis del elemento que genera la energía del Metal. Sería algo así como el elemento madre, en este caso, la Tierra (porque en el Ciclo Constructivo de los Cinco Elementos, la Tierra produce Metal).

   En este caso concreto, vemos que las paredes empapeladas con un papel amarillo y verde contienen una gran dosis de energía de Tierra, que alimentará y consolidará la energía de Metal del área. Así que por ahí vamos muy bien. Además, hemos añadido cojines de color amarillo, que también contribuyen a aportar energía de Tierra.

   Pero veamos la segunda forma que tienen los elementos de la naturaleza de relacionarse: el Ciclo Destructivo de los Cinco Elementos. Para comprender este ciclo debemos observar las flechas de color violeta que unen los distintos elementos entre sí. En este ciclo, el Fuego destruye al Metal (digamos que el fuego es capaz de destruir el metal en la forja); el Metal destruye a la Madera (un hacha de metal es capaz de derribar un árbol de madera); la Madera destruye a la Tierra (las raíces de un árbol penetran en la tierra horadándola); y la Tierra destruye al Agua (la tierra es capaz de desecar el agua o de contenerla en forma de vasija).

   Sabiendo esto, debemos volver a mirar nuestra habitación para detectar posibles relaciones destructivas entre los elementos predominantes en esa estancia. Recordemos que en el caso del ejemplo predominaba la presencia de la Madera, del Metal y de la Tierra, mientras había casi una ausencia total de los elementos Fuego y Agua.

  Ya hemos visto que la Tierra y el Metal se llevan bien (la Tierra produce Metal), mientras que la Tierra y la Madera no. ¿Qué podemos hacer para compensar esta mala relación que crea vibraciones energéticas discordantes? Lo más sencillo es completar un grupo de tres elementos que forman parte del ciclo constructivo. Comprobamos cuál es el elemento que falta entre la Madera y la Tierra: el Fuego. Lo más indicado será entonces aportar una pequeña dosis de elemento de Fuego para crear una relación armoniosa entre la Madera y la Tierra. Será muy fácil: bastará colocar algún cojín de color rojo o naranja intenso sobre la cama, añadir quizá unas velas o colgar un cuadro que represente el Sol, una fogata o cualquier cosa que nos recuerde al fuego.

  Lo mismo ocurre con la relación entre el Metal y la Madera, que no se llevan bien. Haremos lo mismo. Nos fijamos en cuál es el elemento intermedio capaz de armonizar estos dos tipos de energía y veremos que es el Agua. Añadamos pues algo de elemento Agua en esa habitación, que carecía por completo de este tipo de energía. Nos bastará buscar algo azul o negro, la foto de un estanque, una playa o una fuente. O cualquier cosa que nos traiga recuerdos del mar.

Paso 6: Empezar habitación por habitación


2015
06.14

   Semanas atrás completamos la distribución del mapa Bagua sobre el plano de nuestra casa, estableciendo con precisión las 9 zonas. Guiándonos por los datos que aparecen en la imagen, ya sabemos qué tipo de objetos, colores, formas y materiales son más beneficiosos en cada uno de estos 9 cuadrantes. Y ahora debemos observar cómo afectan las 9 áreas del Bagua a cada una de las habitaciones de la casa.

   Así que hoy vamos a especificar un poco más cómo empezar a aplicar este conocimiento en nuestra casa. Nos guiaremos por el ejemplo que hemos estado siguiendo. Empecemos por el dormitorio 2 de este apartamento. Según la orientación que nos marca la brújula una buena parte de esta habitación está orientada hacia el Noroeste, un área donde domina la energía del Metal. El resto de la habitación se orienta hacia el Oeste que, por suerte, también está dominado por el elemento Metal.

Si deseamos que esta parte de la casa contenga una energía armoniosa y favorable para el área que representa (viajes, personas influyentes y mentores en el Noroeste y creatividad, proyectos e hijos en el Oeste), tendremos que aportar aquí una buena dosis de energía de Metal. Si prestamos atención al gráfico, sabremos cómo hacerlo: con los colores blanco, gris, oro o plata, con objetos metálicos, con formas esféricas o redondas, con música de piano, con aparatos electrónicos, teléfonos, relojes…

   Veamos ahora una foto de cómo está decorada en la actualidad esa habitación. En la imagen no se aprecia, pero el techo del dormitorio es blanco, la ventana es de aluminio blanco, el rodapié que recorre las paredes es blanco, la puerta y el armario también son blancos y, como se ve, los dos apliques de luz tienen un marco metálico y un cristal blanco. El resto está dominado por las rayas verticales del papel pintado (representan el elemento Madera), los colores amarillo y verde (energía de Tierra y Madera), la mesita también es verde y está hecha de madera (elemento Madera) y el suelo es de madera (Madera).

   Así que podemos concluir que, aunque hay una buena dosis de energía de Metal (porque el color blanco está presente en abundancia), también hay cierto predominio del elemento Madera (el color verde y el suelo de madera) y Tierra (el color amarillo de las paredes). Anotaremos también que los elementos Agua y Fuego están prácticamente ausentes de esta estancia.

   Para reforzar un poco más la energía de Metal conveniente en esta estancia podemos colocar un reloj, quizá un aparato de música o un ordenador, algún adorno metálico (sirve cualquier objeto fabricado con hierro, latón, cobre, aluminio, acero…) o también objetos o tejidos de brillos metalizados.

   Si nos fijamos en las características del Noroeste, veremos que el número que le corresponde a esta zona es el 6. Una idea adecuada sería colocar objetos en grupos de 6, por ejemplo, seis esferas metálicas. Pero, ojo, una parte de la habitación está situada en el Oeste y allí el número correspondiente es el 7. Cuidaremos bien en qué zona colocamos los adornos u objetos decorativos para que armonicen con el número adecuado. Si, por ejemplo, ponemos sobre la mesita un bol con seis esferas de metal, podríamos poner en la pared contraria (orientada al Oeste) un grupo de siete fotografías en blanco y negro (colores que también representan la energía del Metal porque en las imágenes en blanco y negro suelen predominar los grises).

 Como vemos, por el momento no será necesario hacer grandes obras ni gastos importantes para ir armonizando la energía de esta habitación. La próxima semana hablaremos de otros detalles energéticos que hay que tener en cuenta a la hora de decorar esta zona de la casa. ¡Espero que estos consejos te sirvan!

Paso 5: vigilar las flechas envenenadas


2015
06.06

   Una de las escuelas fundamentales del Feng Shui es la de las formas, que presta atención a la forma de todo aquello que nos rodea y a su influencia energética en nosotros. Vigilar las formas que nos envuelven es una de las primeras cosas que debemos hacer cuando nos planteamos trabajar con el Feng Shui. Estas últimas semanas hemos estado trabajando con la escuela de la brújula y hoy haremos un paréntesis para fijarnos también en la de las formas.

 Como sabes, las formas más armoniosas para el Feng Shui son las redondeadas, porque carecen de puntas capaces de emitir agresivos rayos de energía que pueden tener efectos nocivos si estamos expuestos a ella. Pero en la arquitectura y la decoración contemporáneas la mayoría de las formas que nos rodean son cuadradas, rectangulares y angulosas. Si miramos hacia los tejados, las marquesinas, las columnas, las vigas, los muebles… prácticamente todo a nuestro alrededor lanza haces de energía negativa contra nosotros.

 Los chinos llaman a estos rayos de energía agresiva “flechas envenenadas”, pues son invisibles, pero por ello no dejan de tener un efecto notable en nuestra vida. A menudo tenemos cierta sensación de inquietud cuando nos vemos expuestos a estas “flechas” durante un buen rato y, en el peor de los casos, pueden producirse enfermedades. Así que hay que tener especial cuidado cuando están presentes en sitios donde pasamos muchas horas seguidas, como la cama, el lugar de trabajo o el sofá donde pasamos buena parte de nuestro tiempo de ocio.

   Ahora que hemos dibujado el plano de nuestra casa, es un momento perfecto para “mirar” desde arriba y localizar algunas de las “flechas envenenadas” que producen las esquinas de las paredes y las columnas. Siguiendo el ejemplo que nos ha servido para ir paso a paso con el Feng Shui, señalaremos en rojo cada una de las esquinas puntiagudas que puedan estar emitiendo energía negativa en la vivienda.

Como vemos, en la mayoría de las casas hay muchas esquinas afiladas nada beneficiosas para la energía. Hay algunas maneras de suavizar sus efectos, como colocar un mueble redondo delante, una planta o un objeto decorativo que pueda “absorber” esos rayos de energía, como una escultura. Si la zona está cerca de una entrada de aire (ventana, balcón o terraza) podemos colgar allí un carillón que moverá la energía o bien una esfera facetada de cristal que rebotará la luz del exterior. Cuando no es posible evitar la “flecha envenenada”, lo único que podemos hacer es no situarnos delante de ella durante períodos prolongados de tiempo.

   Pero, por desgracia, las esquinas de las paredes no son las únicas “flechas envenenadas” que nos acosan. Suele haber techos inclinados, vigas vistas, estanterías, armarios, mesas… infinidad de objetos que nos “apuntan” con sus esquinas. Una vez localizadas en el plano las partes puntiagudas de las paredes tendremos que recorrer detenidamente cada estancia para localizar el resto de las “flechas”. Poco a poco iremos desarrollando un “ojo Feng Shui” que nos permitirá detectarlas al instante.

 Si deseas ampliar datos sobre este tema, te recomiendo que repases estos artículos publicados anteriormente en el Blog:

Arquitectura agresiva:  http://fengshuifacil.com/blog/?p=176

¿Qué hay sobre tu cabeza?: http://fengshuifacil.com/blog/?p=656

Evita las flechas envenenadas: http://fengshuifacil.com/blog/?p=446

Aprovechar lo bueno o evitar lo malo: http://fengshuifacil.com/blog/?p=837

Las plantas, grandes aliadas: http://fengshuifacil.com/blog/?p=868

Permite que el Chi se mueva libremente: http://fengshuifacil.com/blog/?p=906

 

Las buenas energías de 2015


2015
02.18

   Después de repasar dónde estarán a lo largo del Año de la Cabra de Madera (2015) las energías negativas en nuestra casa y tras colocar las curas necesarias para minimizar sus efectos nocivos, vamos a ver cómo se encuentra el mapa energético en el otro lado de la balanza, es decir, dónde se sitúan este año las energías positivas.

 Las ‘estrellas voladoras’ que mejor energía contienen son las que conocemos con los números 1, 4 6 y 8, además de la 9, aunque esta última es una energía de efecto a largo plazo, más que inmediato. Aun así, conviene activarla y tenerla en cuenta para sentar las bases de la prosperidad de cara al futuro. Veamos una por una cómo nos afectarán a partir de mañana, cuando comienza el nuevo año en la tradición china.

La estrella 1 ocupa este año el sector Este de la casa y suele traer consigo oportunidades para mejorar los asuntos relacionados con el trabajo. La energía de la estrella 1 es de Agua, por lo que activaremos su buena influencia colocando objetos que emiten este mismo tipo de energía, preferiblemente en movimiento, como una fuente o una pecera o acuario con peces vivos. Objetos de color azul o negro e imágenes que sugieren agua también pueden ayudar, aunque en menor medida.

   La estrella 4 es conocida también como la ‘estrella del romance’ y este año se coloca en el Noroeste de la vivienda, que es el área que representa al hombre de la casa, al patriarca y al mundo masculino en general. Su naturaleza energética corresponde al elemento Madera, por lo que podemos ayudarle a crecer colocando en esta zona de la casa alguna planta, tallos de bambú y objetos de color verde. Un jarrón con flores será perfecto igualmente. Si deseamos mejorar nuestra vida sentimental podemos recurrir al tradicional símbolo de la doble felicidad chino. Esta es también la estrella que propicia logros académicos y ayuda en exámenes, oposiciones y eventos similares. El símbolo clásico en la tradición china que ayuda a los estudiantes es la carpa.

La estrella 6 se sitúa a lo largo de 2015 en el Noreste. Se trata de una zona que simboliza los estudios, la investigación, la escritura y la cultura en general. La activaremos con objetos que emiten energía de Tierra, como el cristal, la cerámica, la piedra… una recomendación tradicional es colocar aquí un cuadro o fotografía que represente una montaña (que no sea demasiado puntiaguda). También 6 esferas de cristal. Evitar el exceso de energía de Fuego y de Metal.

   La estrella 8 se coloca en el Norte de la casa, que es el área que rige nuestra vida profesional y laboral, así que los auspicios no pueden ser mejores. Lo primero que tenemos que hacer es limpiar a fondo la habitación que ocupa el Norte de nuestra casa, ordenar y deshacernos de todo aquello que esté roto, feo, inservible o nos traiga recuerdos negativos. Sólo con eso la habitación ya recobrará una atmósfera más positiva. La estrella 8 contiene energía del elemento Tierra, así que podemos activarla utilizando algunos objetos de esta misma energía, como esferas de cristal, cosas de cerámica o piedra, y adornos o textiles de colores terrosos, como beige, ocre o terracota. Para no dañar a la estrella 8 conviene también retirar en la medida de lo posible los objetos que contengan el elemento Metal, como pueden ser muebles o elementos decorativos de hierro, aluminio, acero, cobre, bronce o latón, cosas de color blanco, gris o metalizados y objetos dorados o plateados.

La estrella 9 viaja este año al Suroeste, el área de las mujeres, la fertilidad, la pareja y el amor. Así que nos conviene mimarla bien. La nueve es una estrella de elemento Fuego, que es también el elemento que activa alegremente el sector Suroeste, así que la combinación no puede ser más afortunada. Pero siempre podemos hacer algunos gestos para apoyarla todavía más. Decoremos esta zona de la casa en tonos rosas, rojos, anaranjados… coloquemos los objetos por parejas (no uno solo y mucho menos, tres) para atraer la armonía amorosa. Si tenemos en la casa algún cojín en forma de corazón, llevémoslo allí este año.  Candelabros, incienso, lámparas de lava… todo eso contribuye a mejorar la relación si lo ponemos en el Suroeste. Usemos la luz sin miedo.

Las energías negativas que vienen con el Año Nuevo


2015
02.15

   El Año Nuevo chino está a la vuelta de la esquina. Si bien es una tradición que a los occidentales nos resulta extraña, sí que podemos aprender de ella lo que nos interesa. Y esto es el concepto de renovación que trae consigo. Porque en la mentalidad oriental, lo que se está celebrando ahora (el año comienza este jueves 19 de febrero) es el cambio de ciclo en la Naturaleza. Para entendernos, la llegada de la primavera. Y con este nuevo ciclo natural vienen energías nuevas. Son lo que en Feng Shui conocemos como ‘estrellas voladoras’ o ‘estrellas volantes’, porque se refieren a las energías que se mueven a lo largo del tiempo y del espacio.

Hay nueve clases diferentes de energías (se las suele nombrar con un número y un color, aunque sólo son convencionalismos) que se van moviendo y al inicio del año se colocan en un punto determinado, donde permanecerán hasta el año siguiente. Entre ellas las hay muy beneficiosas (estrellas 1, 4, 6, 8 y 9), relativamente negativas (3 y 7) y muy negativas (2 y 5). La idea es conocer dónde se ubican para calibrar cuánto bien o cuánto daño pueden hacernos y contrarrestar o potenciar sus efectos si fuera necesario.

   Los puntos más vulnerables de una casa son la puerta de entrada (por ahí entra la energía cada día) y el dormitorio, porque es ahí donde más horas pasamos, una media de ocho cada jornada. Si en estas áreas tenemos energías favorables no tendremos de qué preocuparnos, pero si esos puntos están ocupados este año por energías negativas, será necesario colocar alguna cura para minimizar sus efectos.

 Vamos por partes. Lo más urgente es empezar a proteger los lugares donde se ubicarán las estrellas negativas, también conocidas como ‘estrellas de la enfermedad’.

   Estrella 2. Este año 2015 la estrella 2 se coloca en el Sudeste. Si tenemos en esta orientación de la casa la puerta de entrada o el dormitorio debemos llevar a efecto alguna de las curas tradicionales. El primer consejo para no notar sus efectos es tratar de pasar el menor tiempo posible en esta zona de la casa, no hacer obras allí, no hacer ruido, no poner música y evitar el movimiento tanto como sea posible, porque todas estas actividades activan la energía y no deseamos eso. Si tenemos allí el dormitorio sería una buena idea trasladarse a otro lugar de la casa. Si resulta imposible, colocaremos objetos de metal o cosas de color blanco, gris y metalizados para que la energía del elemento Metal controle a la energía del elemento Tierra, que es la de la estrella 2. Busquemos en casa objetos dorados y llevémoslos este año al Sudeste, porque allí estarán haciendo un excelente trabajo para nosotros. Como cura tradicional china suele recomendarse la colocación en esta área de una calabaza Wu Lou pintada de oro y con abertura, porque simboliza tanto la salud como la lucha contra la estrella de la enfermedad.

    Estrella 5. Es la peor de todas. En China se le conoce como ‘estrella de la desgracia’. Su elemento también es la Tierra y, de igual modo, se combate con cosas de energía Metal. Este año 2015 la estrella 5 se coloca en el Oeste de la casa. Hay que decir lo mismo que antes: si tenemos allí la puerta de entrada o el dormitorio, hay que actuar. Lo haremos utilizando de nuevo objetos de metal. Si se desea recurrir a una cura tradicional china, se recomienda el carillón (o campana de viento) de seis tubos de metal.

   Según la teoría de los cinco elementos del Feng Shui, el elemento Fuego es el que alimenta al elemento Tierra, dándole fuerza y poder. Por eso este año será necesario reducir o eliminar en lo posible el elemento Fuego de los sectores afectados por las estrellas 2 y 5, es decir, del Sudeste y del Oeste. Contienen el elemento Fuego todos los objetos de color rojo, naranja y rosa, las cosas de forma triangular o piramidal, las fotos, figuras, dibujos o imágenes que representan animales y personas, así como paisajes con volcanes, el sol o cuadros abstractos que recuerden triángulos, fuego, y colores rojizos. También los tejidos de origen animal corresponden al elemento Fuego, como pueden ser la piel, la seda, la lana, el cuero… Por supuesto, son cosas de elemento Fuego todas las relacionadas con el propio fuego, como velas, candelabros, chimeneas, quemadores de incienso… busquemos en el Sudeste y el Oeste de nuestra casa cualquier objeto que coincida con esta descripción y llevémoslos durante este año a otra parte de la vivienda.

 La estrella 3 no es tan negativa como las anteriores, pero sí trae consigo el espíritu de la discordia, del enfrentamiento, del chismorreo, los malentendidos, la maledicencia y el conflicto. En su versión más agresiva, puede conducirnos a problemas legales o judiciales. Así que también conviene controlarla. Este año ocupa el centro de la vivienda, por lo que su influencia afectará a todos los sectores de la casa. La estrella 3 es una energía de elemento Madera, por lo que la combatiremos mediante el elemento Fuego (el fuego destruye la madera). Lo haremos colocando en el centro de la vivienda algún objeto de color rojo, naranja o rosa, encendiendo la chimenea (si hay), con cosas de forma triangular o piramidal, con textiles de origen animal o colocando aquí algún retrato de personas o animales. Eliminemos o reduzcamos los objetos de elemento Agua, es decir, de color azul o negro, las fuentes, peceras o acuarios, los cuadros o fotos donde se ve el mar, un estanque, un lago o cascadas, y todos aquellos elementos relacionados con lo marinero: anclas, faros, barcos, estrellas de mar, conchas, caracolas etc.

 La estrella 7 es también relativamente negativa. Su especialidad es la agresión y este año visita el Sur de la casa, por lo que vendrá doblemente reforzada (porque el Sur es el reino del elemento Fuego y éste lo intensifica todo). El Feng Shui nos advierte que la estrella 7 en el Sur conlleva riesgo de incendios, así que hay que extremar las precauciones. La idea para apaciguar a la estrella 7 es usar el elemento Agua. Lo haremos con objetos de color azul o negro, con agua propiamente dicha (peceras, fuentes, acuarios…), o con imágenes que representan el agua. Intentemos este año reducir la presencia del elemento Fuego en el Sur, que ya viene particularmente cargado.

Limpieza general para terminar el año


2014
12.18

El Año Nuevo chino no llegará hasta bien entrado el 2015, más concretamente el 19 de febrero, un poco tardío este año. La tradición oriental indica que dos semanas antes del nuevo año conviene realizar una profunda limpieza general en la casa, para despedir a las energías caducas del año que muere y dar la bienvenida a las nuevas energías frescas del que será el Año de la Cabra de Madera.

En mi caso particular, hace semanas que siento que el año está finiquitado. Las energías parecen moverse lentamente, los asuntos no avanzan, todo parece un poco atascado. Incluso en la casa se producen pequeños incidentes constantemente: una bombilla que se funde, una puerta que se atasca, un grifo que no deja de gotear… mentalmente me hacen pensar que debo mirar hacia adentro y encontrar soluciones a esos pequeños problemas que hacen que tu vida no progrese como deseas.

Así que días atrás me puse manos a la obra. He revisado armarios, cajones, objetos, muebles, cuadros, fotos, textiles… todas las cosas que me rodean y que, mayoritariamente, llevan años en el mismo sitio. He anotado todo lo que está demasiado viejo, feo, defectuoso o resulta ya inservible. Varias cajas se han llenado de ropa que no me sirve, de juguetes demasiado infantiles, de calzado… y se han donado a la beneficencia. Los muebles que peor aspecto tienen van a ser pintados o restaurados, he retapizado alguna silla… voy a coser cortinas nuevas y voy a intentar organizar mejor las cosas y el espacio para que la energía se mueva libremente, sin que tropiece todo el tiempo con algún objeto fuera de lugar.

Y ahora toca la limpieza a fondo. Es increíble cómo va cambiando una casa a lo largo de los años sin que nos demos cuenta. Todo envejece, se deteriora, va tomando un aspecto diferente, la pintura de las paredes se oscurece… y el conjunto empieza a parecer más viejo, más usado, menos luminoso. Esto hará que nuestra vida e incluso nuestro ánimo refleje ese mismo “cansancio”. Y no debemos bajar la guardia. Así que este año he empezado mi limpieza de fin de año antes de lo previsto, para estar segura de que lo haré bien y a profundidad. Así, en cuanto crucemos el umbral del año nuevo, la casa (y los que vivimos en ella) estaremos preparados para renovar nuestra propia energía y, con ello, afrontar con más garantías de éxito los retos que se nos presenten en 2015.

Cuadrados en el suelo


2014
11.04

Como ya sabes, en Feng Shui trata de ordenar y distribuir las energías de la casa para lograr la armonía y el equilibrio perfecto para que todo en nuestra vida fluya: la salud, el amor, las finanzas, las relaciones familiares etc. Para ello, esta vieja ciencia china se basa en muchos parámetros, siendo algunos de los más importantes la orientación del lugar (norte, sur, oeste etc) y la energía que emiten los objetos.

Hoy vamos a hablar de esto: la energía que emite cada cosa (muebles, objetos decorativos, libros, cuadros…), porque todo lo que se encuentra en casa tiene su propia energía y ésta dependerá de su forma, color y material del que está fabricado, básicamente.

Por eso es importante valorar cada objeto antes de comprarlo o de colocarlo en casa, porque su energía tendrá cierta influencia en nosotros y en nuestra vida. Dependerá, claro, del tamaño, la importancia y el lugar que ocupe en la casa.

Y no sólo muebles y objetos decorativos emiten su energía, sino que también la propia estructura de la casa lo hace. Y la mayoría de las veces es algo que pasa completamente desapercibido. Pocas veces nos paramos a pensar en el techo, el suelo o las paredes de la casa. Y ellos también tienen su importancia.

 Lo más probable es que los suelos de tu casa tengan algún diseño, color o material: sean de moqueta, madera, vinilo  o cerámica, todos ellos emiten su propia energía. Fijémonos pues en lo que estamos pisando día tras día. ¿Qué formas tiene, qué colores, qué material?

Una de las recomendaciones del Feng Shui básico es utilizar esto a nuestro favor. La energía de Tierra es favorable en el suelo de la casa porque aporta estabilidad, por lo que es bueno contar con ella en el jardín, el camino de acceso a la vivienda y en la planta baja. Si tenemos energía de Tierra en estas áreas será algo así como cimentar bien nuestra casa y nuestra vida.

Para lograrlo bastará con introducir formas cuadradas en el suelo, así como colores terrosos (arena, beige…) y materiales como el barro, la pizarra, la piedra, la cerámica o el ladrillo. Con elementos como éstos en el suelo de nuestra casa estaremos introduciendo una buena dosis de energía de Tierra.

Si no podemos cambiar el suelo ahora, porque resulta costoso o inconveniente, siempre podremos colocar alguna alfombra que contenga diseños con cuadrados que hará el mismo efecto.

Un símbolo de calma


2014
10.25

   Siguiendo las directrices del Feng Shui seremos capaces de ordenar las energías invisibles que nos rodean para crear un ambiente favorable a todos nuestros intereses. Muchas veces el problema es que el carácter de las personas que conviven en el mismo entorno contribuye a crear precisamente todo lo contrario: rivalidad, celos, conflictos y enfrentamientos de todo tipo. Esto impide, por un lado, que reine la paz en nuestra casa y, por otro, que a la larga resulte imposible o muy difícil alcanzar cualquier objetivo que nos propongamos porque día tras día estamos respirando una atmósfera cargada de negatividad.

 Obviamente, lo más importante a la hora de combatir esta situación es ser conscientes de nuestros defectos e intentar mejorar a nivel personal. Aceptar las críticas con espíritu abierto y hacer un autoanálisis de nuestra parte más oscura nos ayudará a pulir aquellos aspectos de nuestra personalidad que nos resultan más problemáticos. Controlar el propio genio, aprender a relajarse y tomarse la vida con cierta dosis de filosofía son buenos consejos para mejorar la energía de nuestro hogar.

Pero este camino es difícil y largo. Nadie es capaz de cambiar su forma de comportarse de un día para otro, se trata más bien de un proceso laborioso, muy consciente y que requiere compromiso, constancia y un gran deseo de ser una persona mejor.

Por eso el Feng Shui dispone de algunas “herramientas” que pueden ayudarnos de un modo sutil a “limpiar” la atmósfera de nuestra casa cuando está cargada de energías de rivalidad o competencia, algo bastante común entre hermanos e incluso entre padres e hijos o entre cónyuges.

El consejo del Feng Shui es colocar esferas de cristal como símbolos capaces de relajar el ambiente cuando se producen esas tensiones. Pueden ser esferas de cuarzo pulido o de vidrio. El cuarzo es una piedra semipreciosa que emite vibraciones relajantes de forma natural. La superficie de estas piezas debe ser suave. El tamaño es irrelevante y si las deseamos coloreadas, serán perfectas en azul, verde, lavanda y amarillo. Lo ideal sería colocar seis esferas —el 6 se asocia en la tradición china a la energía calmante procedente del cielo— a la vista en el salón o en la entrada de la casa, sobre una mesa o en una estantería, donde puedan contemplarlas todos los habitantes de la vivienda.

¿Sabes calcular tus biorritmos?


2014
05.17

   Todos nosotros experimentamos días en los que parece que nos ha pasado un tren por encima: nos sentimos sin energía, agotados, hasta sin ilusión, y preferiríamos quedarnos durmiendo todo el día para no tener que enfrentarnos a las tareas y obligaciones cotidianas. Eso que sentimos a nivel físico, ese cansancio y falta de energía, también podemos notarlo a otros niveles, como el emocional. Días en los que sentimos ganas de llorar por cualquier tontería, en los que una palabra malsonante nos afecta de una forma más profunda de lo normal, en los que una película dramática nos conmueve hasta niveles desesperantes. En cambio, otras veces ocurre lo contrario: nos sentimos capaces de comernos el mundo, con una energía desbordante, fuertes ante cualquier desafío que se nos presente. ¿De qué dependen estos “altos” y estos “bajos” en nuestra energía?

 Al parecer, en el momento de nuestro nacimiento se ponen en marcha eso que los expertos llaman “biorritmos”, que son los niveles de energía que tenemos en distintos ámbitos: físico, emocional, mental y espiritual. Pero cada una de esas energías sigue su propio ritmo, por eso no coinciden las “altas” y las “bajas” de todos ellos el mismo día. Afortunadamente, porque sería catastrófico sentirse en pleno bajón total.

El ciclo energético físico (que afecta al cuerpo y sus capacidades) se repite cada 552 horas, o 23 días. El ciclo emocional (que afecta a las emociones y sentimientos) cada 28 días o 672 horas. El mental (que afecta a nuestra capacidad intelectual) dura 33 días o 792 horas. Y, finalmente, el ciclo espiritual se repite cada 18 días o 432 horas. Y así de forma constante desde el momento en que nacimos.

Es fácil deducir, entonces, cómo se han ido comportando nuestras energías y ritmos a lo largo de nuestra vida. Pura matemática. Pero ya no es necesario armarnos de paciencia, calculadora, lápiz y papel para saber en qué momento del ciclo nos encontramos cada día. Porque existen numerosas páginas webs que ofrecen este servicio de forma gratuita.

Aunque la mayoría sólo se centran en los tres primeros ciclos (físico, emocional y mental), también podemos encontrar sitios donde incluyen la parte espiritual, que nos interesa conocer. Para que te hagas una idea, aquí te presento el “mapa” de mis propios biorritmos calculados para este mes en una página web que he encontrado.

   Lo único que te pide es que introduzcas tu fecha de nacimiento y el programa se encarga de calcular tus ritmos. Como ves, incluye una explicación muy clara de en qué momento te encuentras a nivel físico, emocional, mental y espiritual (ellos lo llaman intuicional). Quizá conocer estos datos te ayude a comprender por qué te ocurren ciertas cosas y por qué reaccionas de una manera o de otra ante algunos acontecimientos. Mirando este ejemplo de hoy mismo, me doy cuenta de que intelectualmente estoy en plena forma, pero a nivel físico y emocional estoy en plena caída de energías. Es decir, será mejor que hoy no me esfuerce en hacer deporte y será preferible que no vea una película triste, porque seguramente mis fuerzas no me acompañarán. En cambio, a nivel espiritual estoy comenzando a remontar después de dejar atrás el momento más bajo, que fue el día 10 de este mes.

   Tener en cuenta estos ciclos nos puede ayudar a la hora de planificar algunas actividades (vayamos de excursión un día en que estemos a tope físicamente, tengamos una cita romántica cuando nuestra energía emocional esté bien, estudiemos más cuando la energía mental nos acompaña, etc) y quizá también para evitar ciertas cosas que pueden hacernos daño en un día en que no tengamos suficiente energía para ello.

La importancia de tu energía personal


2014
03.29

   Tanto en el Feng Shui como en muchas otras disciplinas, se habla a menudo de “energía” porque es el trabajo con esta sustancia invisible lo que nos permite garantizar que la atmósfera de nuestra casa será saludable y beneficioso para nosotros o, por el contrario, pueda resultar nocivo y perjudicial.

Esto es aplicable al entorno de nuestro hogar, centro de trabajo o lugar de reunión. Es decir, en espacios cerrados donde la energía se concentra “atrapada” por las paredes, el suelo y el techo. Sin embargo, dentro de nuestro propio cuerpo también contenemos energía. Es, de hecho, el “motor” de nuestra vida, lo que nos permite hacer cosas, pensar y vivir.

¿Cómo entra la energía dentro de nuestro cuerpo? Es una pregunta importante, porque siendo conscientes de cómo “alimentamos” nuestro cuerpo, sabremos si lo estamos haciendo bien, regular o mal. Pues de la calidad de la energía que “ingerimos” dependerá la calidad de nuestra salud, nuestro sueño, nuestra vitalidad y hasta el tono de nuestros pensamientos. Detrás de todo eso se esconden cosas importantísimas, como la calidad de nuestras relaciones, de nuestro trabajo y de las metas que seamos capaces de conseguir.

Veamos pues cómo metemos cada día energía en nuestro cuerpo. Hay tres fuentes:

  • la comida y la bebida
  • la respiración
  • el entorno que nos rodea

   La primera recomendación entonces es empezar a ser conscientes del tipo de energía que acumulamos en el cuerpo. Y esto empieza por la alimentación: cuanto más sana, natural y equilibrada sea nuestra alimentación, mejor será la energía que tenemos dentro. Lo segundo es algo que parece tan sencillo que nunca hemos tenido que aprender a hacer: respirar. Pero no lo es. Muchas personas respiran mal, sólo superficialmente, demasiado rápido y con la parte alta de los pulmones. Dedicar unos minutos cada día a respirar despacio y profundo es una excelente idea que automáticamente calmará nuestro estado de ánimo. Hacerlo justo antes de irse a dormir garantiza un sueño reparador.

Y finalmente tenemos la parte más decisiva: nuestro entorno. Y es decisiva por dos razones. Porque la calidad vibracional de la energía que nos rodea es lo que determina en mayor medida cómo nos sentimos y porque es algo que ya no depende tanto de nuestras acciones.

Así que aquí se encuentra el verdadero reto: conseguir que nuestro entorno sea positivo y nutritivo para nosotros, algo complicado cuando vivimos en una ciudad llena de estrés, prisas, actitudes agresivas o trabajamos en una oficina donde no existe compañerismo ni buen ambiente y apenas se valora lo que hacemos. Las relaciones entonces cobran una importancia trascendental, porque es muy fácil que nuestra energía se desplome cuando recibimos insultos, presiones, amenazas, críticas o cualquier clase de negatividad por parte de las personas que nos rodean y mucho más si son nuestros seres queridos.

    ¿Qué hacer entonces? 

   Hay dos cosas que podemos hacer para “digerir” de forma saludable la energía negativa que nos rodea. La primera es incrementar la calidad de nuestra propia energía, porque se sabe que cuando nuestra energía vibra de forma saludable y a una frecuencia elevada, atraemos personas y situaciones de esas misma frecuencia vibratoria. Entonces debemos saber qué es lo segundo que podemos hacer: controlar la forma en que reaccionamos ante un entorno complicado.

La mayoría de las veces es imposible controlar lo que ocurre a nuestro alrededor. Si somos testigos de una pelea o cualquier situación complicada, tenemos dos opciones: podemos dejarnos involucrar y contaminar por esa energía negativa que se desprende de la situación. O bien podemos controlar nuestra reacción y no involucrarnos, dejando que esa energía negativa pase de largo y no entre dentro de nuestro cuerpo y nuestra mente.

Para conseguir este “aislamiento” energético debemos ser conscientes de todo lo que nos rodea y tomar la decisión de no contaminarnos con cuestiones que, simplemente, no nos afectan. Las noticias en la radio y la televisión, los chismorreos de las vecinas, las traiciones en el mundo laboral, las envidias… todo eso que nos llega a diario puede convertirse en humo si decidimos no prestar atención y no participar. Es la mejor decisión que puedes tomar.

Evitar el estrés, el agobio, la ansiedad… es la clave para salvaguardar tu energía. Es primordial también crear dentro de tu hogar un ambiente sereno, saludable y pacífico, a través del orden, la limpieza, los objetos hermosos y un buen Feng Shui. Asi por las noches, cuando llegas cansad@ a casa, encontrarás allí un santuario energético capaz de recargarte para otro día más.

   Disfrutar de la naturaleza, el mar, los bosques, las plantas… todo ello contribuye a mejorar tu energía. Intenta acercarte a menudo a esos entornos. Haz deporte, camina vigorosamente, salta, corre… eso te ayuda a desprenderte de las energías viejas y renovarlas a través de la respiración y el sudor. Rodéate de personas que alimentan tu buena energía y aléjate de las personas negativas, criticonas, quejosas, envidiosas… no te aportan nada bueno. Elige buena música para escuchar y anímate a cantar y bailar con libertad, recargándote de buenas vibraciones. La alegría, la espontaneidad y la ilusión son magníficas medicinas para el cuerpo y para el alma.